El criadero, de Gustavo Abrevaya: réquiem en el desierto

Portada de El criadero, de Gustavo AbrevayaEl criadero de Gustavo Abrevaya ha sido una de las adquisiciones que he hecho durante esta última Feria del Libro. Tras una conversación con Anxo do Rego, director de Ediciones PG, la compré tras pedirle consejo. “Llévate esta, a ti que te gustan los argentinos”. Le hice caso. Y no se equivocó. La novela me la leí en un solo día, lo cual es sintomático de que tiene un ritmo ágil y vibrante. Pero vayamos por partes.

Lo primero, aunque sea por poner un poco en antecedentes, El criadero fue merecedora, allá por el año 2003, del Premio “José Boris Spivacow”. Desde entonces ha tenido varias reediciones en Argentina, pero en España había permanecido inédita hasta hace poco. Felizmente, ha sido rescatada para deleite de muchos lectores, especialmente los de novela negra. Porque si de algo no hay dudad es de que El criadero es una novela negra, negrísima, que alcanza por momentos el género del terror.

Lo que comienza en un espacio abierto, con un coche en una carretera y una joven y feliz pareja en su interior, termina derivando hacia una estructura de un mundo cerrado y siniestro, en la mejor tradición de las historias de terror. Una inesperada avería en el coche en el que viajan Álvaro, un cineasta independiente y Alicia, su pareja, los lleva hasta Los Huemules, un pueblo perdido en mitad del desierto, que permanece prácticamente oculto tras un vertedero sobre el que planean gaviotas. Álvaro y Alicia se ven obligados a pasar la noche en un hotel de mala muerte mientras esperan a que su coche pueda ser reparado en un taller local. Cuando Álvaro despierta a la mañana siguiente, Alicia no está con él. Sale a buscarla primero en la cafetería del hotel, pero no la encuentra. Pregunta aquí y allá, pero nadie sabe nada. Comienza a inquietarse. Algunas personas le dicen que creen haberla visto, y aunque todos saben quiénes son esa joven pareja, pues el pueblo es pequeño y todos se conocen, nadie sabe ofrecerle pistas sobre el paradero de Alicia.

Comienza entonces la aventura de Álvaro en un mundo cerrado y hostil, lleno de oscuros personajes que acentuarán esa sensación asfixiante que invade al lector desde las primeras páginas. Álvaro persistirá en su empeño por encontrar a Alicia a toda costa, para lo que se recorrerá todo el pueblo, incluso la morgue, para tratar de averiguar qué es lo que está pasando. Pero cada vez que conoce a una persona nueva, más extraño resulta todo. Poco a poco, los sujetos con los que se irá entrevistando le irán dando ciertas pistas que no harán sino crear más confusión en él. Desde los empleados del hotel, la policía, o el cacique local, pasando por un abogado drogadicto, una monja a cargo de un hospicio para niños deficientes mentales y toda clase de sujetos atrabiliarios marcados por un terrible fondo de violencia y crueldad.

Algunos vecinos del pueblo le recomiendan encarecidamente que jamás se le ocurra salir de noche. Otros, le insisten en que se vaya tratando de restar importancia al hecho de que su novia haya desaparecido. Con una estructura marcada por capítulos no demasiado largos, titulados con las partes del réquiem de Mozart, Gustavo Abrevaya conduce su personaje hasta el secreto mejor guardado de Los Huemules, un secreto terrible que Álvaro se ve obligado a destapar pensando que será la única manera de recuperar a Alicia. De este modo, el protagonista se verá obligado a infringir las reglas: saldrá de noche y lo hará con su cámara, y con ella registrará la terrible verdad de la que algunos le han hablado y que no ha querido creer hasta que no la ha visto con sus propios ojos. En su mente resonarán las palabras del sacerdote local, durante una homilía recitada en latín: “Nadie sale vivo de aquí”.

Con un final sorprendente y que no se adivina hasta la última página, Gustavo Abrevaya logra con El criadero una obra redonda, bien escrita y con un entramado impecable. En la mejor tradición de la novela negra, Gustavo Abrevaya construye una historia en donde el crimen no es un hecho insólito que rompe la paz y la rutina de sus personajes, sino más bien la norma no escrita de un mundo extraño. Con una trama ágil y un lenguaje directo y sencillo, el autor introducirá a los lectores en un infierno llamado Los Huemules.

El criadero. Gustavo Abrevaya. Ediciones PG

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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