El verano, de Albert Camus: el estío invencible

Portada de El verano, de Albert CamusHubo un tiempo, hace ya muchos años, en el que devoré sistemáticamente todas las obras de Albert Camus que iban cayendo en mis manos. Recuerdo que en la biblioteca de mi padre había bastantes libros de Camus pero, para mi desgracia, casi todos estaban en francés, a excepción de sus dos novelas más conocidas –La peste y El extranjero-. Mi desconocimiento del idioma francés y mi escaso poder adquisitivo de entonces, hicieron que tuviera que esperar un tiempo hasta que logré encontrar una edición de bolsillo y traducida al español de la obra de Camus que, huelga decirlo, me fascinaba.  Entre los muchos libros que mi padre tenía de Camus había dos que mi padre me destacó porque le parecían especialmente líricos: Noces y L’Été, esto es, Bodas y El verano. A pesar de su recomendación, leí primero toda la narrativa de ficción y todo el teatro de Camus.

He mencionado que leí toda la narrativa de ficción que entonces estaba publicada (tres novelas y un libro de relatos, posteriormente se publicaron dos novelas que habían permanecido inéditas en España: La muerte feliz y El primer hombre) y, sin embargo, el libro de Albert Camus que hoy me propongo reseñar, El verano, aparecía referenciado en algunas ediciones como una compilación de cuentos.

A mí me parece que los textos que componen El verano son algo más que relatos de ficción y se acercan más a lo que podríamos definir como artículos, de un claro contenido autobiográfico, en el sentido filosófico, que por medio del ideal y la evocación al pasado, permiten ahondar en el pensamiento íntimo del autor.

El verano es la consecuencia de reunir una serie de artículos en los que se recogen los pensamientos de este autor francés. En un tomo conjunta la esencia de una parte de su niñez, la situación social y política de su realidad contemporánea, una visión global del mundo y el pensamiento que no podemos dejar de leer entre sus páginas.

Para obtener una detallada concepción de esta obra, comentaré a continuación cada uno de los artículos que la forman:

Los almendros

El verano abre con este artículo, que hace referencia a la Francia de 1940 y su situación ante la ocupación alemana.
Mediante el uso de paralelismos, compara el frío invierno con la situación francesa. Es clara su crítica ante la necesidad de expansión que muestran las naciones europeas, una idea que encarnaba Napoleón en Francia y que, en ese momento, estaba sufriendo el pueblo francés en carne propia.
Alega la necesidad de unión de los pueblos europeos con el fin de devolver la justicia a la humanidad, que sufre las acometidas de la irracionalidad conquistadora.

Regreso a Tipasa

Este artículo data de 1947. En él intenta mirar al pasado con la necesidad de recuperar sus raíces, las que le convierten en ser humano y le han forjado tal y como es. Tipasa es una forma de regresar a su población natal, pero sin caer en ningún tipo de nostalgia. Parece pretender transmitir la idea de que el hombre es tal en la medida en que reconoce su pasado y la esencia de este en sí mismo.

Prometeo en los infiernos

Con una mirada a la Segunda Guerra Mundial, Camus representa a un Prometeo en el absurdo, pereciendo como lo harían miles de personas, bajo el fuego de un campo minado. Este artículo en forma de ensayo establece una reconstrucción espiritual después de la destrucción, una vuelta al orden y a la justicia después de la injusticia que supone la guerra, representada bajo el fuego divino de un Zeus que termina por aniquilar a Prometeo.

El exilio de Helena

Recuperando, en un sentido griego, la comprensión del existencialismo, Camus vuelve analizar a la humanidad, mediante la historia. Los hechos que llevaron a la barbarie no tienen por qué sentenciarse en la oscuridad. Nuestro autor demuestra que aún se puede reconstruir este mundo bajo la concepción máxima, consecuencia de las causas. Desecha claramente el positivismo, por haber roto con el raciocinio, sumergiéndose en las bases del pensamiento clásico, como salida a la luz de la razón.

El enigma

Este artículo representa el prefacio de lo que será su futura teoría de lo absurdo, en que se rompe con la lógica. Descifra el absurdo en un mundo que cree avanzar en una lógica fundada, dando como resultado una incomprensión de las cosas.

Diario de a bordo

En esta proyección ficticia, Albert Camus consigue comparar el logro de la felicidad en mitad de un espacio inmenso, como puede ser el mar (el cual se abre como un mundo por descubrir hacia aquellos que lo desconocen), con la infelicidad que suele hallarse tierra adentro, aun rodeándonos de lo material. Se expone aquí la visión panteísta del autor, que tanto nos recuerda al pensamiento clásico y al movimiento romántico alemán.

El verano de Albert Camus es una introspección al pensamiento del autor, escrita en plena madurez y de un lirismo muy especial granadao, como no cabía esperar menos de un genio como Albert Camus, de frases lapidarias que nos causan asombro por su profundidad y por su belleza:

“En las profundidades del invierno finalmente aprendí que había en mí un verano invencible”.

El verano. Albert Camus. Alianza Cien

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Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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