Una tragedia americana. Theodore Dreiser: El precio de la ambición

064.tragediaCada nación encuentra su destino y cada uno de sus ciudadanos se ven arrastrados por un pensamiento que atraviesa la cultura y las mentes, como si hubieran nacido con una conciencia que parece hallarse en el ambiente. Theodore Dreiser (1871-1945) fue un escritor muy preocupado por el destino de su nación, Estados Unidos, y siguiendo su sentido crítico, pensó que podía plasmarlo en una novela. El resultado fue Una tragedia americana (An American Tragedy, 1925), una impresionante obra en la que no solo seguimos el devenir de unos personajes arrastrados por situaciones extremas, sino todo un fresco sobre el contexto social de la nación americana abocada, en los años veinte en que se desarrolla la novela, a ser un país emergente precisamente por su propia concepción de la prosperidad económica.

Lo que Theodore Dreiser expone en su novela es el lado oscuro del sueño americano, aún enraizado en los rígidos principios morales del siglo XIX pero despertando a los nuevos tiempos que habrían de llegar. Es la historia de un hombre que se ve sobrepasado por las circunstancias, por su propio deseo desmesurado en un ambiente de miseria moral en la que todo parece valer para alcanzar el éxito y la posición social. Así imagina a Clyde Griffiths, al que vemos nacer en el seno de una familia de predicadores evangelistas, obligado desde su infancia a pedir por las calles junto a su familia, mientras que el padre proclama la verdad divina y su hermana acompaña con su miserable música las palabras donde el infierno y los pecados son las únicas realidades terroríficas para quienes deben ser temerosos de Dios.

Frente a la mezquindad de la palabra de Dios derrochada por las aceras y la supervivencia por la caridad, Clyde a sus quince años sólo piensa en una colocación que pueda liberarle. Por esas mismas calles por donde arrastra su pobreza, Clyde descubre el aire magnificente de la prosperidad americana. Descubre lo que es ser rico, ser una persona prominente en el mundo, tener dinero: todo ello significa hacer lo que quieras, que otras personas, como él mismo, aguarden tus órdenes, que poseas todas las comodidades. Ser rico es hacer ancho el mundo, y Clyde piensa que el mundo lo espera a él para hacerse aún más ancho.

Su primera colocación como botones en un hotel de lujo confirma sus sospechas: con un solo timbrazo desde una espaciosa habitación, un ser se pone en superioridad sobre otro, coloca a cada cual en su lugar en el mundo. Hay algo injusto en esto: ¿por qué unas personas nacen con esa posibilidad mientras que otras tienen que obedecer, humillarse, ahorrar unos pocos dólares para continuar siendo nada en medio de la sociedad? Su tío, en una importante ciudad del Estado, ha conseguido alcanzar la riqueza con una fábrica textil, un destino tan diferente al de su padre. ¿Por qué no ser como su tío, un hombre hecho a sí mismo, despreocupado de su futuro, impermeable a los indeseados vaivenes de la miseria?

Pronto comprende Clyde que su destino se encuentra junto al de su tío, al que le pide trabajo, pero éste no se deja llevar por el sentimentalismo o la compasión: cada cual tiene su destino en la sociedad, y si eres pobre seguirás siendo pobre. Lo coloca en el escalafón más bajo de su empresa y desde allí Clyde avista el mundo desde abajo, aunque sus deseos lo hacen volar mucho más alto. Así es la vida: una lucha, una ambición, un sueño que debe cumplirse si quieres ser algo. Dos mujeres se le cruzarán en su camino: una, una humilde trabajadora de la fábrica, que le dará el amor y el sexo; otra, una bella y rica hija de ricos, amiga de sus primos, que le puede salvar, que le puede elevar a la posición social que siempre ha deseado desde que pasaba la escudilla por las calles de su pueblo.

Una mujer no conocerá a la otra, cada una le da lo que él desea, el fuego y el brillo, la pasión y el dinero. Para ese momento en el que parece que Clyde podrá alcanzar el sueño americano, Theodore Dreiser prepara la especial tragedia que arrastrará a nuestro personaje: no se puede tener todo, hay que saber escoger, la ambición debe estar bien encauzada. Pero la vida no comprende de sueños, la realidad es mucho más dura que cualquier deseo, y Clyde tendrá que elegir: o un destino mediocre junto a la mujer que lo ama, o el encanto de pisar el paraíso terrenal, aunque sea por la puerta de atrás, aunque sea como un impostor. Y el destino, ese caprichoso camino que la vida nos tiene guardado, no se lo pondrá fácil: hay responsabilidades, palabras que una vez se dijeron y que ahora más valdría no haber pronunciado nunca, hechos irrefutables que sólo la muerte puede enterrar.

La tragedia de Clyde Griffiths es angustiosa. Quien se acerque a este libro verá una realidad indeseada pero inextricable que no admite la posibilidad de los deseos más ambiciosos. Es como una pesadilla: uno no quiere intervenir en ella, no quiere sufrir, pero no puede despertarse, y aunque se despierte, ahí seguirá la pesadilla, no hay forma de desprenderse de ella. Theodore Dreiser escribió una novela que parece un mal sueño, porque la vida es inexplicable, y sobre todo, ingobernable. La ambición, nos cuenta, es para quien puede permitírsela. Las consecuencias para quien no quiere comprender esta dura verdad son siempre nefastas. Una tragedia americana es una novela que no ha pasado de moda, porque hay mucha verdad en ella: no todos podemos escapar al destino que nos ha sido impuesto. Es como un estigma, un tumor que llevamos adherido a la piel.

Una tragedia americana. Theodore Dreiser. Debolsillo.

Sobre el argumento de esta novela, el director George Stevens filmó la excelente película Un lugar en el sol (1951), protagonizada por Montgomery Clift, Elizabeth Taylor y Shelley Winters.

Si bien resultaba casi imposible volcar todos los aspectos que Dreiser desarrolló en las 1.000 páginas de la novela, y con ello recrear el sórdido y asfixiante clima que rodea a los personajes, no es menos cierto que la película aprovechó otras circunstancias de la trama que encauzó a través de las muy vívidas interpretaciones de sus actores principales, dando como resultado algunas de las escenas más célebres de la historia del cine.

Para ello pueden leer la reseña de la película publicada en nuestra página:

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Un lugar en el sol.

Si quieren saber más sobre la vida de Theodore Dreiser y su injustamente desconocida obra, pueden hacerlo en el siguiente enlace:

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Biografía de Theodore Dreiser

Acerca de José Luis Alvarado

José Luis Alvarado
Dijo el sabio griego que nada es comunicable por el arte de la escritura; tras apurar la copa de seca cicuta, su discípulo dilecto lo traicionó y acaso lo perfeccionó transmitiendo por escrito sus irónicos conocimientos. Como antes hiciera Montaigne, pienso que la obra de un autor se prolonga y modifica cada vez que se escribe sobre ella. La memoria, que fue oral y minoritaria, ahora se multiplica con cada palabra que integra y justifica el continuo universo, también llamado la Red.

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