Nueve cuentos malvados, de Margaret Atwood: el deseo, el éxito, la vejez y el amor

Nueve cuentos malvados de Margaret Atwood

En Nueve cuentos malvados, Margaret Atwood nos presenta a través de nueve historias un retrato multifacético sobre el deseo, el éxito, la vejez y el amor. En cada uno de los textos, vemos cómo la autora no pierde la perspectiva de género y denuncia los abusos machistas con una mirada perspicaz, alejada de tópicos y de sermones moralizadores.

La sátira al mundo literario

El conjunto de relatos maravillosamente escritos por Margaret Atwood se abre con un tríptico de historias que comparten protagonistas e hilos narrativos. Abordamos el primero de ellos, Alphinlandia. Narra la historia de Constance, una viuda que ha logrado el éxito a través de sus novelas fantásticas sobre un mundo imaginario llamado Alphinlandia. Ese éxito se contrapone, sin embargo, con el desprecio que Gavin, una antigua pareja siente por sus relatos, que ridiculiza sin piedad desde sus comienzos, pese a que Constance logra un éxito literario y comercial que su antigua pareja, un poeta renombrado, jamás obtuvo. Este hilo narrativo se completa con la presencia fantasmal de Ewan, el ya fallecido marido de Constance, quien puede “oír” e incluso “hablar” con él. Un sorprendente final en el que Ewan desaparece de repente hace creer a Constance de que ha entrado en Alphinlandia y ella tiene que ir hasta allí a rescatarlo.

El aparecido es el segundo relato del tríptico inicial y cuenta cómo Gavin, el primer amor de Constance, fue un poeta transgresor en su juventud que, una vez conseguido el éxito, lucha con el lujo y la comodidad que impiden la fluidez de creatividad literaria. La complicada relación de Gavin –convertido en un viejo gruñón e insoportable- con su joven esposa Reynolds, que solo parece soportarlo por pura conveniencia, le da un toque sarcástico a este relato, que se completa con una entrevista completamente surrealista que una joven estudiante hace a Gavin, a instancias de Reynolds. El final, de nuevo sorprendente, que culmina con la inesperada muerte de Gavin, se entrecruza ligeramente con el relato anterior de una forma sutil y muy original.

Por último, Margaret Atwood completa la trilogía con La dama oscura, en la que aparece Jorrie, una antigua expareja de Gavin que, tras enterarse de que su antiguo amante, el poeta, ha muerto, siente el deseo de ir a su entierro y convence a Tin, su hermano mellizo, para que la lleve hasta allí. Aunque Tin no está muy conforme, finalmente accede, y una vez en el funeral, las tres mujeres: Constance, Reynolds y Jorrie se encontrarán dando pie a uno de los funerales más descacharrantes y surrealista que uno pueda imaginar.

Podemos entender estos tres cuentos como una crítica al mundo literario, que ridiculiza y vuelve la espalda a las autoras y a la literatura popular, mientras utiliza el intelectualismo como excusa para usar a las mujeres como objeto sexual y de reafirmación del ego, sin que nadie sea juzgado por ello.

Atwood no solo dignifica los géneros populares, sino que juega a mezclarlos en sus relatos. Como contamos, se ríe del éxito comercial y de la crítica, a la vez que profundiza con absoluta maestría en cuestiones sociales y en inquietudes y conflictos actuales.

El siguiente relato de estos Nueve cuentos malvados es Lusus naturae, un relato de corte fantástico que narra el extraño caso de una niña que es justamente eso que ya anuncia el título: un ser deforme, monstruoso, en este caso una especie de híbrido entre mujer lobo y vampiresa que acaba siguiendo sus instintos. Inicialmente protegida por su familia, en especial por su madre, hasta que la niña siente que debe “liberar” a su familia de la obligación de protegerla.

Le sigue El novio liofilizado, en el que Margaret Atwood vuelve a utilizar el sarcasmo para contarnos un esperpéntico caso de un tipo que gana una serie de guardamuebles en una subasta y encuentra en uno de ellos una especie de novio momificado. El esperpento y la irrupción de un personaje femenino que reclama la titularidad de ese guardamuebles complican la trama de un modo casi cómico, cargado de ironía.

A continuación está el relato Sueño con Zenia, que para mi gusto es el relato con menos interés, además del más corto, y El colchón de piedra, sobre un crucero en el que un grupo de ancianos realiza una excursión para ver unos yacimientos geológicos con fósiles. Aunque parezca extraño, una sedimentación fosilizada jugará un papel muy importante en la terrible historia de venganza que se fragua en paralelo a la, en apariencia, inocente excursión geológica.

En La mano muerta te ama, Margaret Atwood, la autora de El cuento de la criada, vuelve a elegir como personaje principal a un escritor. En este caso, el protagonista logra el éxito literario de manera un tanto casual y debe repartir los beneficios literarios con sus compañeros de piso. Este relato nos es narrado como una historia que contiene otra dentro, mezclando un relato de terror gótico con la ficción especulativa.

La vejez y el cuerpo como temas principales

Otro de los temas recurrentes a lo largo de todos los cuentos es el paso del tiempo. En La dama oscura, el tercer relato que compone el tríptico con el que se abre el libro habla sobre cómo Jorrie, la amante despechada de Gavin, mantiene una lucha constante con su cuerpo, ya que se niega a envejecer.

El colchón de piedra es otro de los relatos en los que la obsesión por la juventud toma un especial protagonismo. Cuenta la historia del encuentro entre Bob y Verna en un crucero para jubilados. Verna reconoce a Bob como el chico que la violó camino al baile de graduación en su juventud.

 A la hoguera con los carcamales es el último título que recoge esta colección de cuentos y que relata la historia de una pareja de ancianos que intentan salvar la vida ante el ataque de un grupo terrorista a su residencia de ancianos de lujo. Los terroristas van cubiertos con caretas de bebé y reivindican que no tiene sentido alargar la vida tanto cuando hay personas jóvenes sin recursos ni posibilidad de futuro.

Una sensibilidad especial para el relato negro

En todas las historias que componen los Nueve cuentos malvados, Margaret Atwood parece obstinada en destacar la añoranza de la juventud solo por los cuerpos sanos, que pueden funcionar de manera independiente, sin necesidad de pastillas ni de terceras personas.

En Nueve cuentos malvados, Margaret Atwood hace volver la vista atrás a todos sus personajes para ayudarles a encontrar el consuelo que buscan y reconciliarles con su destino. Sin duda, la lectura de este libro permite al lector reflexionar sobre sus propias inconsistencias y poner interés en mirar al presente para avanzar.

Nueve cuentos malvados. Margaret Atwood. Salamandra.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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