Sábado, domingo, de Ray Loriga: el esfuerzo por no recordar

Portada de Sábado, domingo, de Ray Loriga

Sábado, domingo es la undécima novela de Ray Loriga, una de las voces más personales y destacadas de la literatura española actual. En esta novela podemos percibir una voz narrativa mucho más madura y centrada, un autor que ha logrado alcanzar la madurez literaria y consolidarse como uno de los novelistas de referencia de su generación.

Sábado, domingo: una historia en dos días

La novela parte de dos momentos cruciales en la vida del protagonista que están mediados por más de veinte años que han transcurrido entre un instante y el otro. En la primera parte conocemos la relación de amistad entre Federico y El Chino. El primero es retraído, un poco raro, con dificultad para relacionarse con otras personas y con problemas internos sin resolver, mientras que su amigo presenta un carácter extrovertido, un tanto canalla y también más conflictivo.

Una noche, tras dejar una fiesta organizada por Virginia, la prima favorita de Federico, los dos amigos van a un Vip’s y algo sucede con una camarera hispanoamericana que trabaja en el local. No se llega a especificar lo que ocurrió, y lo acaecido aquella noche se va difuminado en la narración a causa de un ataque epiléptico que sufre Federico. A partir de aquí, pasan 25 años hasta que llegamos a la segunda parte de Sábado, domingo. Momento en el que poco a poco se retira el velo sobre lo que ha pasado y se descubre la verdad. Algo que estaba oculto incluso por los propios implicados. Es lo que el narrador dice nada más comenzar la novela:

Lo que sucedió ese día nunca lo hable con nadie, ni con Chino, que lo vivió conmigo. Ni siquiera con Virginia, que es mi prima preferida. Y si he de ser sincero, creo que no pensé mucho en ello, hasta hoy.

Finalmente, Sábado, domingo tiene una tercera parte a modo de epílogo en la que Federico, desde la habitación sucia de un hotel, hace un repaso de su vida, de sus catástrofes, de los errores, de todo cuanto le ha sucedido en ese tiempo.

Federico es llevado por la vida prácticamente sin oponer resistencia. Las cosas pasan sobre él como lluvia fina, manteniéndolo en una sensación de abandono o de distancia constante, y precisamente eso es lo que se trata de reflejar a través de la prosa del autor.

Podemos ver aquí una historia en esencia lineal, una narración clásica en la que Ray Loriga consolida una madurez estable como escritor que ya alcanzó con la magnífica novela Rendición. En Sábado, domingo Ray Loriga aborda directamente temas cruciales, como son la culpa, los remordimientos, el paso del tiempo, las consecuencias asociadas a nuestros actos, etc. Además de crear un ecosistema en el que habla sobre la niñez, el paso a la vida adulta y cómo enfrentarse a los cambios naturales que hay en la vida.

El narrador de la historia se esfuerza en no recordar todo lo que ha sucedido. Pero esto, poco a poco, va emergiendo. Una forma de referir lo inevitable que es el paso del tiempo, las consecuencias, la forma en la que la vida nos va ganando terreno, pese a nuestra oposición.

Esos temas son presentados por Ray Loriga en Sábado, domingo de una forma madura, sin artificios o digresiones demasiado complejas. Precisamente por eso la novela gana en rotundidad, presentándose como una obra completa y bien defendida por su autor.

Ray Loriga: la consolidación de una voz

Ray Loriga siempre tuvo un punto canalla en la literatura que le llevó a arriesgar mucho más en la narración y a permitirse licencias mucho más vanguardistas o incluso juveniles. Poco a poco, y especialmente podemos verlo en esta novela, va conseguido consolidar su propia voz, a través de una narración que no pierde elementos poéticos sin por ello perderse en los laberintos de la imaginación de su autor.

Esta consolidación es precisamente la que le permite abordar las grandes cuestiones que se está planteando en este libro de una forma exitosa y fructífera. Esto le hace ganar en realidad, y ofrecer una prosa más convincente y descreída.

En conclusión, Sábado, domingo nos presenta, por fin, a un Ray Loriga maduro, con una prosa mucho mejor diseñada y efectiva a la hora de expresar ideas complejas o temas mucho más profundos.

Sábado, domingo. Ray Loriga. Alfaguara.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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