Un Lun Dun, de China Mieville: la ciudad en negativo

Antes de comenzar, he de advertir a quien no lo sepa que Un Lun Dun es una novela de temática juvenil. A quien espere encontrar la descripción narrativa de los mundos complejos que China Mieville desplegó en obras como La ciudad y la ciudad o Embassytown, creo que puede sentirse bastante decepcionado. Para leer esta novela hay que hacer un ejercicio de abstracción y considerar el público al que va dirigida esta historia, lo que, por otra parte, no implica necesariamente que sea una novela que no se pueda disfrutar por parte de un adulto. Como otras obras de Mieville, ésta ha sido reconocida con un premio literario, en este caso, se trata del Premio Locus al mejor libro de fantasía juvenil.

Una vez dicho esto, Un Lun Dun es el nombre que el autor da al reverso en negativo de la ciudad de Londres que, en la edición española, queda traducido -acertadamente, en mi opinión- como Alondres. La novela tiene la estructura de una novela de aventuras que sigue un esquema bastante convencional en el que uno de los personajes (en este caso una niña llamada Zanna y su amiga Debba) se erige, sin quererlo, en la heroína de una serie de peripecias que de algún modo la obligan a salvar la ciudad de Londres de las perversas intenciones que está tramando el malvado Esmog, un ser hecho de contaminación y que se alimenta de ella. Un día, las dos amigas se quedan perplejas cuando aparece una nube con la cara de Zanna. Cuando ya pensaban que esa visión tuvo que ser una especie de espejismo, se encuentran con un zorro que le hace una reverencia a Zanna. Algún tiempo después, las amigas presencian cómo un paraguas que parece tener vida propia se introduce en un túnel. Después de seguirlo llegan a una especie de entrada que Zanna abre. Dicha entrada les conducirá a una ciudad que no es Londres, sino en Alondres (algo que sin duda recordará a muchos lectores a aquella Alicia que viajó al País de las Maravillas). Las amigas descubrirán con asombro que se encuentran en una ciudad con edificios y calles laberínticas, donde los objetos tienen vida y voluntad propia y el Sol (allí llamado Asol) no es una esfera sino un anillo en el cielo. La ciudad de Alondres es como el negativo, el otro lado del espejo (nuevamente Alicia) de una ciudad en donde van a parar los recuerdos o las cosas perdidas y rotas provenientes de la ciudad de Londres y que allí cobran vida, además de algunas personas que han llegado hasta allí pero han sido incapaces de regresar. Los personajes que pueblan la ciudad son, pues, bastante atípicos y con nombres ciertamente peculiares que ponen de manifiesto la imaginación del autor. De esta forma, entre la peculiar fauna que puebla la ciudad hay cubos de basura, paraguas, cartones de leche, autobuses con patas o jirafas asesinas. La fisionomía de la ciudad también es original: las casas están hechas de desechos, de todos aquellos objetos que fueron tirados o abandonados en el otro lado, es decir, en Londres.

Una vez en Alondres, las amigas descubren que, lo quieran o no, están implicadas en una guerra contra el Esmog, que planea destruir la ciudad de Londres. Existe una profecía escrita en un libro (un libro que como otros muchos personajes de la novela, tiene vida propia) en la que se habla de una tal Zeena como la “elegida”, lo que señala a Zanna como la persona que salvará al mundo del Esmog, para alborozo de los peculiares personajes que pueblan Alondres, quienes confían ciegamente en que Zanna logrará su objetivo, para lo que tendrá que seguir, paso a paso, las instrucciones descritas en el libro en donde se encuentra descrita toda la profecía.

De un modo imaginativo que no decepciona, China Mieville construye una trama muy entretenida que sin duda gustará a los jóvenes lectores (y quizá también a los no tan jóvenes), aunque eso sí, por las características de esta obra, y a pesar de todos los giros que Mieville traza con inteligencia, el lector ya avezado descubrirá que el desenlace resulta bastante previsible.
 Un Lun Dun. China Mieville. Editorial Oz.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad
de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante
(2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma
de John Wayne (2011, premio Castillo-
Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio
Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio
Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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