Kassel no invita a la lógica, de Enrique Vila-Matas

Por fin un literato escribe sobre arte desde el conocimiento y la investigación y no desde el desdén y la inquina (ver nuestro blog en ob-art sobre Trapiello, Monzó y Puértolas: “arte, periodistas y literatos”). Vila Matas se aproxima al mundo de “otras arte”: las vanguardias, con reverencial reconocimiento. Otras veces hemos comentado que la literatura es parte de esas vanguardias y si desde el periodismo se desprecia lo que no se comprende, desde la propia literatura se trabaja en sentido contrario. El libro que comentamos (reportaje novelado, según el autor) es un catálogo de arte de ahora, pero también de literatura de vanguardia. Y ese catálogo se desgrana desde una experiencia personalísima en la que la construcción del ser humano, de la identidad cultural y nacional (Europa, España, Catalunya), el análisis de sus factótum, la teoría del arte y la voluntad de acceder a espacios más amplios de la cultura que los meramente literarios, se convierte en el “impulso” que incluso redime al autor de su melancolía crepuscular, entendida en todos los sentidos.

Todo esto sería suficiente para que el libro fuera devorado por todos los adictos al arte, pero no es todo. V-M despliega una estrategia de narración tangencial (es decir que en vez de converger en un punto define un círculo que no es explicado y que por tanto debe ser imaginado). Esta estrategia, y aquí reside la genialidad del autor (por encima de su eficacia), es idéntica a la tarea que emprende, desde el principio de la obra, de averiguar que son las vanguardias y qué es el arte. Porque la estructura narrativa del libro es idéntica a la estructura que sigue el protagonista para adentrarse en el arte. ¿Y cuáles son esas líneas tangenciales, que lejos de definir, perfilan un núcleo duro que nunca es descrito?

La primera son los mcguffins. Los mcguffins son rupturas de la narración por el absurdo. Pero no un absurdo lógico (evidente) sino un absurdo elíptico, un absurdo que no puede ser explicado, del que no se puede hablar (¿Witgenstein?). La línea narrativa que perseguía un objetivo se pierde en la tangencia de un núcleo que no puede ser explicado. Los macguffins inundan el libro (incluso llegan a ser personas o íntimos).

La segunda es la construcción del ser, del propio narrador en cuanto persona. Su inseguridad, su autocrítica, su fragilidad, su terror. Asistimos al espectáculo del naufragio, en la palabra, de quien debería ser el príncipe de la palabra. “El espíritu de la escalera” de aquel que solo después de salir de la situación (cuando ya va por la escalera) es capaz de encontrar la respuesta ingeniosa y adecuada a la interpelación del interlocutor. Pero también la neurosis obsesiva, la melancolía, la taciturnez. La asunción de la senectud, la renuncia al galanteo. Estas líneas caracterológicas definen un núcleo inexplorado por cuanto la descripción ha sido evitada y solo de manera fraccionaria aprehendemos facetas incompletas del personaje. Como si de una realidad en cuatro dimensiones, conociéramos las cuatro proyecciones sin poder nunca imaginar el volumen 4D.

La tercera es la construcción del ser del propio narrador en cuanto artista. El narrador se declara artista. Denuncia los que denigran el arte por no comprenderlo o por darlo por muerto, por caótico o por disperso (aunque sospecha que ese germen anida en él). Y declara también su voluntad de trascender su calidad de literato para desparramarse en otras artes. Panartización. Colgado del concepto del genio romántico (artistas en quienes reconoce el principio de la modernidad). La invitación a Kassel le llena de orgullo, como artista, aunque le desasosiega como ser. Esas líneas tangentes que define el núcleo del artista son las más coherentes de todas, por cuanto el núcleo del arte es inasible y por tanto, solo colonizable tangencialmente: como lugar geométrico.

La cuarta podría ser la comunicación. La anécdota del que escuchaba las conversaciones en gaélico de los irlandeses de Galway (que no entendía en absoluto) y las estructuraba hasta dotarlas de sentido (ficticio) invade todo el asunto de la comprensión del arte, del ser y del artista. Se convierte en una línea absolutamente marginal que incapaz de dirigirse al centro de la cuestión describe una tangente que ni se acerca al núcleo. Kafka declarándose chino, la aplicación del método a las conversaciones del restaurante. La relación con las curadoras es un claro ejemplo de indefinición. Las cuatro agentes de la organización son, por una parte, portadoras de los secretos del arte (que raramente comparten), y por otra arcanos indescifrables. Se comunican por la sonrisa, la ironía y el desdén. El caso de Boston es paradigmático Ni tan siquiera es posible saber de quien se trata, tal es su capacidad de mentir. ¿Son mujeres reales o son facetas del arte? Se comportan como musas esquivas y huidizas, caprichosas e inconstantes…, y finalmente le abandonan.

Nos encontramos ante un proceso de construcción (tan caro a la filosofía alemana), del ser, del artista, de las relaciones, del arte, que no se produce con la exactitud de un mecano sino con la indefinición del lenguaje. Las líneas de definición se encuentran en un punto gordo (el núcleo) que lejos de ser el producto de una definición (concepto, esencia) lo son de una indefinición. De acuerdo con la teoría del punto gordo, tres rectas se encuentran siempre en un punto, cuando este punto es lo suficientemente gordo. Estas líneas narrativas que se entrecruzan producen una narración no lineal, en diversas direcciones y sentidos que nos proponen una estructura narrativa idéntica a la estructura del arte. “Me parecía que su libro (El mito trágico del ángelus de Millet de Salvador Dalí), aun formando una especie de perímetro obligado, dejaba libre, en el centro del lenguaje, una gran playa de imaginación, sin más llave que su juego”

Porque el arte es un lugar geométrico (como ejemplo: la circunferencia es el lugar geométrico de los puntos que tienen una misma distancia al centro). A lo largo del libro se dan distintas acepciones de arte configurando una visión poli-facética de lo que deba ser. El arte es vida, el arte es confusión, el arte es no arte, el arte es estar, o lo que nos sucede, etc. Lo importante no es cuantas acepciones recojamos. Lo importante es el polifacetismo del arte, su esencia multifacética. El catálogo de obras que trufa el libro con las explicaciones de curadores y autor nos ofrece una buena introducción a la instalación (sobre todo audiovisual). Por otra parte también se realiza un catálogo de obras literarias que se entrecruzan con el arte y con la vida del autor. El entusiasmo y la entrega (que llega a la terapia redentora) del protagonista es suficientemente expresivo del partido que toma el autor. El arte no ha muerto, no es un caos ni está disperso. El arte es nuestra única esperanza.

Es posible definir el libro como una historia de amor sin sexo. El sexo está radicalmente ausente (excepto en una breve ensoñación), pero el amor del personaje por el arte raya en lo sublime. Asistimos a un proceso de enamoramiento que avanza inexorablemente hasta culminar en el clímax. Éxtasis lo llaman para no decir orgasmo, pero de orgasmo se trata. El tema nacionalista (Catalunya, Alemania, China) también se entrecruza con el arte y la vida a lo largo del libro. Las caminatas, los paseos, el recorrido (“En mis libros el eje suele ser un recorrido: un escritor que viaja y escribe su desplazamiento”) son metáforas de las líneas tangenciales que definen, por exclusión el núcleo duro.

No nos resistimos a relacionar esta obra con el videoarte. Estamos ante una forma de narración “tangencial” que en vez de dirigirse hacia su objetivo lo “recorta” (en el sentido taurino del término), lo soslaya, lo evita, pero por otra parte, lo define (como ausencia), lo delimita, lo entrega a la imaginación. Ya otras veces hemos hablado de esta forma de “conceptualizar”. Las evidentes carencias que tiene el sistema conceptual-esencialista (indefinición en los bordes, excesiva cuantificación) pueden ser evitadas por el sistema recolectivo de los múltiples casos que se avienen con lo definido. Un listado de casos de los que no se hace la reducción al concepto, a la definición, a la esencia. Desmon Morris (2005: La Mujer Desnuda: Un estudio del cuerpo femenino. Traducción Miguel Hernández Sola y Virginia Villalón. Barcelona: Planeta) utilizó este sistema para definir antropológicamente lo femenino, mediante una enunciación de características que nunca se concretaron en un concepto. El posmodernismo, tan enemigo de las esencias, está próximo a esta manera de acercarnos al saber.

Pues bien, de lo que se trata es de utilizar esta forma de narración que no es secuencial sino paralela y no es lineal (en el sentido dirigista) sino tangencial. Se trata de acotar, de delimitar, de definir un lugar geométrico mediante múltiples lineas tangenciales que sin conceptualizar el objetivo lo friega, lo determina negativamente. Es este un recurso narrativo que se ha utilizado otras veces en el cine. La persona desaparecida cuya personalidad se va construyendo con los recuerdos y comentarios de quienes la conocieron (Ciudadano Kane de Orson Welles, paradigmáticamente). También el documental utiliza profusamente esta forma de reconstrucción. Pero aquí queremos llegar más lejos. No solo líneas tangentes descriptivas sino también hechos, acontecimientos, circunstancias que sin afectar directamente a ese ente que buscamos, son portadores de información sobre el mismo. Será el espectador el que tendrá que hacer el trabajo de reunir las piezas del puzzle, para componer la trama. Cine interactivo en el que el espectador debe completar el filme.

Y hablando de filmes no queda más remedio que citar “The host and the cloud” de Pierre Huiges (Huiges, que firmaba el “Untitled” de la documenta 13 en la obra de Vila Matas) que se expuso en el Macba de Barcelona. Esta obra es un cabal ejemplo de lo que decimos. El filme nos muestra, de mil maneras, la intercambiabilidad de las cosas, de los actos, de las ideas. Todo es intercambiable: los contenidos del museo, la apariencia de la modelo, los textos de los juicios, los disfraces, el discurso sicoanalista. Solamente las mascotas, las parejas amorosas y la madre parecen escapar a esa intercambiabilidad física. Conceptualmente todas las cosas son intercambiables pero, como en el azar, cuando se para el dado la suerte está echada y se trata de “esa” mascota de “esa” madre de “esa” pareja.

La feliz coincidencia del libro de Vila Matas y la película de Huiges nos ha permitido mostrar esa otra forma de narrar que podríamos llamar parataxia (acumulación secuencial) ideática. No simple acumulación de imágenes sino de imágenes que definen, por su ausencia, una idea, un ambiente, un clima. En el caso de Huiges la intercambiabilidad y por tanto la falta de identidad, y en el caso de Vila Matas el arte. No os perdáis ninguna de las dos obras.

Notas

 

Conceptos de Arte citados en el texto:

 

Algo plenamente sensorial.

Como la vida

Como algo que no innova

Como algo que no es creativo

Que hace, y ahí te las compongas

Arte en sí. No arte discursivo, sobre algo

Sin consignas y en plena libertad de realización

Lo que puede cambiar la realidad.

Ímpetu suplementario.

En arte la confusión es algo maravilloso.

Colapso y recuperación

Un fragmento visual y otro de tipo discursivo que lo explica

Algo inseparable de lo político y lo humanitario

Debe interesar a los intelectuales y así el tema de la cultura es el que más tratan los creadores.

Sugerir e inspirar ideas

No pintar el objeto en sí sino el efecto que produce.

Ambigüedad: obra de arte, teoría

Lo que pasa a formar parte de tu personalidad

Desinstrucción progamada.

Experiencia nueva.

Asistemático: No tiene organización ni representación ni exhibición.

Remoto en los márgenes y alejado de galerías y museos. Hacia las afueras de las afueras y luego hacia nada.

En la alegría se encuentra el núcleo central de toda creación.

La vida es seria el arte es alegre.

No necesariamente nuevo pero si lo más nuevo que pudiera encontrar.

Búsqueda de un registro inesperado.

En la adversidad conviene tomar un camino atrevido.

Admiración por la complejidad.

Borrar la angustia

Modificación y nueva relación

Ilógico

Infiltración de notas sentimentales humanas, demasiado humanas.

La obra de arte pasa como la vida y la vida pasa como la obra de arte.

Optimismo ante el arte y la vida pero no ante el mundo

Playa de imaginación en el centro de un perímetro obligado.

Convicciones íntimas que subsisten en un mundo que se ha ido al carajo.

Crea vida.

Es una cuestión no de estética o de gusto sino de conocimiento.

Sin portar necesariamente un mensaje.

Inspiración desde las ideas, una energía que fuera diferente, un impulso.

Esencialmente pensamiento más que experiencia.

Posiblemente poesía.

Lo que no solo se contempla sino que parece vivirse.

Un modo de intensificar el sentimiento de estar vivo.

Algo que nos está sucediendo.

La única ventana a abierta que les quedaba a los que todavía buscaban la salvación del espíritu.

 

Obras de arte citadas en el texto:

 

This Variation de Tino Sehgal

The invisible pull de Ryan Gander

Sleeping sickness de Pratchaya Phingthong

Study for Strings de Susan Philipsz

Sanatorium de Pedro Reyes

Untilled de Huyghe

Doing nothing garden de Song Dong

FOREST (for a thousand years…) de Janet Cardiff y George Bures Miller.

The last season of the Avan-Garde de Bastian Schneider

Tractatus lógico phillosophicus de M. A. Numminem

Tenattenforonsculture de Rosemarie Trockel

Scaffold de Sam Durant

Fatigues de Tacita Dean

Artaud’s Cave de Javier Tellez

Momentary Monument IV de Lara Favaretto

The refusal of time de William Kentridge

One page of Babaouo de Antonio Jobim

Til I get it right de Carl Floter.

KZ 1-4 de Korbinian Aignier.

The lover de Kristina Buch

 

Libros citados en el texto:

 

Viaje a la Alcarria de Camilo José Cela

Romanticismo de Rüdiger

Las islas Aram de J. M. Synge

La cabeza de plástico de Ignacio Vidal Folch

Locus solus de Raymond Roussell

Historia de la literatura bítica de Stanislaw Lem

La vida de las abejas de Maeterlinck

El busto del emperador de Joseph Roth

Sebastiá Jovani

La sinagoga de los iconoclastas de Rodolfo Wilcock

Babaouo de Salvador Dalí

El mito trágico del Angelus de Millet de Salvador Dalí.

The History of Europe de Jimmie Durham.

Los reconocimientos de William Gaddis

Kassel no invita a la lógica. Enrique  Vila-Matas. Seix Barral

Reseña de Eduardo Robles, Barcelona, España

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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