Formas breves, de Ricardo Piglia: el escritor como crítico

La obra de Ricardo Piglia constituye una auténtica rareza literaria. Yo comencé a leerlo a través de sus relatos breves y de sus novelas cortas, y poco a poco fui descubriendo que su obra se extendía mucho más allá en muy diversos ámbitos: artículos periodísticos, conferencias, critica literaria, ensayos, diarios e incluso guion cinematográfico. Ese interés por casi todo que demostró a la hora de escribir y analizar a otros escritores denota no sólo un inmenso amor por la literatura, sino un afán de sabiduría que no se podía saciar únicamente en la creación literaria a través de la ficción, sino en un deseo de comprender, como en una ocasión le dijo Borges, cómo funcionaba el mecanismo de la escritura, cómo ciertos escritores habían llegado a ser capaces de producir sus obras, o lo que es lo mismo, llegar a desgranar sus estilos comprendiendo cómo pensaban estos artistas. Con la obra de Piglia descubriremos que él ha sido uno de esos pocos autores que han sido capaces de alcanzar una capacidad de análisis asombrosa al tiempo que ha sabido transmitirnos sus observaciones de un modo personalísimo, con un estilo característico, al igual que hizo su querido Borges.

En Formas breves Ricardo Piglia reúne diversos textos de muy distinta índole y aunque con este libro fue premiado con el Premio Bartolomé March de crítica literaria, he de advertir que no todos los textos oscilan en lo que podríamos denominar el género ensayístico y de crítica literaria, y precisamente es ahí donde radica su genialidad, y es que lo que Ricardo Piglia ha compuesto con este libro es una obra híbrida. El libro se abre con un supuesto relato autobiográfico y continúa con un segundo texto escrito en forma de diario en donde el autor expresa sus meditaciones sobre la obra de alguno de sus autores más admirados, como es el caso de Macedonio Fernández.  También encontramos artículos o notas para algunas conferencias en los que diserta sobre la obra de su también admirado Roberto Arlt. El libro también incluye textos difíciles de catalogar, a medio camino entre el ensayo y el relato, escritos con una originalidad y una maestría impecables. También hay un bello homenaje al maestro Jorge Luis Borges al que dedica su relato “El último cuento de Borges“, en el que Piglia imagina un sueño en el cual Borges “hereda” la memoria de Shakespeare. También diserta sobre la literatura del polaco Gombrowicz, emigrado a Argentina en donde escribió o reescribió su mítica novela Ferdydurke y, por último, expone una tesis sobre el cuento cuya lectura es una auténtica delicia .

En todos los textos de Formas breves Piglia expone sus saberes literarios y los aplica a diversos “géneros” (relato, artículo, diario) de forma que al tiempo que el lector puede apreciar y disfrutar de la capacidad de análisis al tiempo que se dejará sorprender por su ingenio narrativo, todo ello siempre con una excelente prosa. Dentro de los textos más ensayísticos cabe destacar que, más que un conjunto de reflexiones literarias, son auténticos homenajes a la literatura y a escritores inolvidables como sus compatriotas Roberto Arlt, Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges, pero también a autores fundamentales como Chejov, Kafka, Joyce, Faulkner o Hemingway.

En el epílogo de esta obra Ricardo Piglia nos comenta lo siguiente:

Los textos de este volumen no requieren mayor elucidación. Pueden ser leídos como páginas perdidas en el diario de un escritor y también como los primeros ensayos y tentativas de una autobiografía futura. La crítica es la forma moderna de la autobiografía. Uno escribe su vida cuando cree escribir sus lecturas.

Es decir, Piglia nos avisa, aunque sea tardíamente en el epilogo, que el lector quizá haya percibido este libro como un puñado de piezas sueltas, sin conexión, totalmente desvinculadas. Pero Piglia no sólo era un lector atento, sino un escritor inteligente, y él sabía muy bien que todos estos textos tienen una conexión íntima, apenas perceptible, que él mismo nos aclara en su epílogo:

La crítica es la forma moderna de la autobiografía. Uno escribe su vida cuando cree escribir sus lecturas. ¿No es a la inversa del Quijote? El crítico es aquel que encuentra su vida en el interior de los textos que lee.

Formas breves. Ricardo Piglia. Anagrama.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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