Casa de campo, de José Donoso: más allá del realismo mágico.

Portada de Casa de campo, de José Donoso

Casa de campo es una novela extraña, un texto fruto de su época, fuertemente imbuido del realismo mágico imperante por aquellos años en América Latina, del cual Cien Años de Soledad es la principal obra. Al igual que la renombrada obra de Gabriel García Márquez, la novela de José Donoso acontece en Marulanda, una tierra imaginaria (de igual forma, Macondo lo es) en la cual el clan de los Ventura pasa sus vacaciones cada año. 

Casa de campo, una novela experimental

Pero Casa de campo está mucho más allá de ese realismo mágico al que he aludido. Si hay algo que se hace evidente en esta novela desde el comienzo, es el deseo de José Donoso de crear un tipo de narración puramente experimental, alejado de todos los cánones, tanto de la novela realista tradicional como de ese llamado realismo mágico.

Una de las características narrativas de Casa de campo es la presencia indisimulada del narrador, que no tiene empacho alguno en mostrarse de forma explícita desde el comienzo, dirigiéndose a los lectores e incluso haciendo dudarles de lo que están leyendo. Valgan estos fragmentos a modo de ejemplo:

A estas alturas de mi narración, mis lectores quizás estén pensando (…) Quiero explicar cuanto antes que lo hago con el modesto fin de proponer al público que acepte lo que escribo como un artificio. Al interponerme de vez en cuando en el relato sólo deseo recordarle al lector su distancia con el material de esta novela (…) nunca entregado para que el lector confunda su propia experiencia con él (…) La síntesis efectuada al leer esta novela (…) no debe ser la simulación de un área real, sino que debe efectuarse en un área en que la apariencia de lo real sea constantemente aceptada como apariencia, con una autoridad propia muy distinta a la de la novela que aspira a crear, por medio de la verosimilitud, otra realidad, homóloga pero siempre accesible como realidad.

Otro de los aspectos que hacen que Casa de campo se aleje de cualquier convención es la forma en la que José Donoso maneja el tiempo y el espacio. No se trata solo de que el autor construya una novela no lineal, sino que rechaza cualquier convención literaria. Por ejemplo, hay momentos de la novela en los que el narrador adelanta acontecimientos que cuaquier otro autor se hubiera resevado para generar un efecto de sorpresa, o los desvela completamente en lugar de ir dosificándolos para generar un efecto de suspense. Algo que queda reflejado en la novela en fragmentos como este:

Quiero que este capítulo de mi historia retroceda en el tiempo para analizar las actitudes de esta familia que estoy inventando- y de paso explicármela a mí mismo que la construyo-, lo que echará luz tanto sobre aquello que sucedió en el día mismo de la partida de los Ventura como sobre los horrores que sucedieron después. Mi mano tiembla al escribir “horrores”, por que según las reglas estaría anticipándome a los efectos que deseo producir.

Finalmente, el narrador de Casa de campo rompe una regla básica de cualquier novelista: no es ya que juegue a engañar al lector, sino que la propia voz narradora parece dudar en ciertos momentos sobre la realidad o la veracidad de los hechos narrados. No actúa, por tanto, un narrador omnisciente (aunque en el fondo, lo es, pero de forma que parece «selectiva»), pero tampoco se nos muestra como una narrador interpuesto que relata una historia que alguien le ha contado.

En Casa de campo el narrador de para de titubear y, más que contarnos una historia fiable, parece divertirse con el lector con lo que parecen simples especulaciones, suposiciones, o incluso llega a decirnos que lo que se dispone a contarnos es totalmente inventado y que le importa un pimiento mentir, aunque él sepa, con certeza, que no es una historia verdadera.

Este extremo lo lleva José Donoso hasta el extremo en la parte final de Casa de campo, cuando el escritor se encuentra con uno de los miembros de la casa Ventura y le cuenta que está escribiendo una novela sobre ellos e incluso le lee algunos fragmentos. En ese momento, el familiar se ríe y le replica a José Donoso que todo lo que le ha leído es una pura fantasía y que no se parece en nada a su familia.

Argumento de Casa de campo 

El clan Ventura es un clan aristocrático que, al igual que las grandes familias terratenientes de la época, tienen muchos hijos; 35 para ser exactos. Como forma de diferenciarse de la gente común, tienen la posibilidad de pasar todos los años sus vacaciones en una tierra imaginaria llamada Marulanda

Casa de campo
Cuadro familiar de la famiia Ventura

En esta oportunidad, es decir, en el verano que acontece la novela, las vacaciones pegan un vuelco y ya no se vislumbran como las anteriores, sino que los adultos comienzan a ver un comportamiento extraño en sus hijos, los que van de los 5 hasta los 17 años. 

Estos adultos, apenas la familia se instala en Marulanda, comienzan a pensar que los hijos traman algo extraño. Debido a esta presunción, los adultos llevan a cabo una excursión sin los hijos. Se hacen acompañar por la servidumbre mientras a los infantes los mantienen cautivos en la casa de campo, a merced de los antropófagos. 

Es en este preciso momento cuando comienza la verdadera rebelión organizada por los 35 hijos, quienes buscan la libertad, a la vez que romper las normas y hacer tambalear el orden impuesto por los adultos. 

Cada uno de los habitantes es diferente y representa un sentido específico. Los adultos representan la continuidad del mundo y las reglas impuestas. Los niños representan el cambio, en dinamismo y la diversidad.

Los nativos, los antropófagos, son el mundo salvaje sin reglas que representan aquel mundo. La servidumbre son una clara alegoría de las Fuerzas Armadas. Los personajes que desean comprar el oro a la familia representan a los extranjeros y el cambio de lo económico a lo político. 

Estructura y estilo de Casa de campo

Casa de campo se estructura en dos partes:

  • La partida.
  • El regreso.


Cada parte contiene 6 capítulos. A la vez, cada capítulo se divide en tres subsecciones. Esta estructura hace que Casa de campo sea fácil de leer al estar articulada de manera sencilla y reconocible. Por lo demás, la prosa es bastante ágil, sencilla y de fácil lectura, lo que se agradece sobremanera. 

De igual forma, aunque la lectura fluye en gran parte a lo largo del libro, las ideas que se presentan en el texto son nebulosas, enigmáticas, surrealistas, mágicas, propositivas, simbólicas y oníricas. Esta ambigüedad deja en cierto desasosiego al lector al permitirle entrar en el mundo narrado sin comprender demasiado lo que sucede en la narración. 

Existen varias preguntas sin responder cuando se finaliza la historia, enigmas sin descubrir que mantendrán al lector «queriendo saber más» sin saber si es preponderante para la historia o para terminar de construir ese mundo. 

El narrador elegido por José Donoso es un narrador externo que observa todo, pero no se involucra en los acontecimientos. Es decir, no es parte del mundo de Marulanda. Pero no es un narrador omnisciente; no entiende muy bien lo que sucede con los personajes. Por esto mismo, se dejan de lado detalles, simbologías y explicaciones a los acontecimientos. 

Conclusiones sobre Casa de campo

Casa de campo de José Donoso es una novela atemporal que, a pesar de ser fruto de su época, su lectura se extiende a toda época. Sus personajes son reconocibles en todo relato y su narración es igual de contemporánea como en sus días.

Casa de campo. José Donoso. Debolsillo.

Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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