El resplandor, de Mauricio Magdaleno: el retrato indígena posrevolucionario

Si se trata de recurrir a la literatura para comprender el fenómeno de la Revolución Mexicana, entonces El resplandor, de Mauricio Magdaleno, es una lectura obligada, catalogada incluso como una de las novelas con mayor repercusión en los lectores apasionados por conocer y aprender sobre ese período político tan importante para México.

El resplandor como crítica social del México posrevolucionario.

El resplandor, de Mauricio Magdaleno, fue publicada en el año 1937 y su trama se lleva a cabo en el pequeño pueblo de San Andrés de la Cal, en el estado de Hidalgo, México, señalada en la novela como una de las zonas del país con mayor nivel de pobreza y muy poco tomada en cuenta por los gobiernos. De igual manera, el autor presenta el pueblo como lugar de una extensa historia de explotación a sus pueblos indígenas, a través de la violencia y la discriminación.

El pueblo en el que transcurre la acción de El resplandor es uno de tantos en los que los dueños y propietarios de tierras, los caciques, tienen el control, mientras que el pueblo indígena sólo consigue su lugar como obrero mal pagado o explotado.

Las esperanzas defraudadas.

La historia principal de la novela se centra en Saturnino Herrera un huérfano mestizo, víctima de la revolución, a quien el pueblo de San Andrés de Cal decidió adoptar, y que por un golpe de suerte es trasladado a la capital mexicana para prepararse académicamente, con el propósito de alcanzar un futuro prometedor, para posteriormente regresar a su pueblo a sacarlo del foso en que se encuentra.

Saturnino vuelve al pueblo varios años después, convertido en representante de la gobernación, pero no para erigirse como figura salvadora de su pueblo, sino que aparece transformado en la peor clase de político que, poco a poco, irá reproduciendo el viejo patrón aprendido de los caciques y de la clase política imperante.

Ese cambio de actitud en Saturnino genera una decepción sin paliativos en los ciudadanos que esperaban una renovación total con la llegada de este hijo pródigo . Su regreso se ha convertido en una esperanza traicionada de la peor manera precisamente al ser Saturnino una persona que conocía de primera mano el azote de la injusticia.

Su comportamiento se traduce en promesas sin cumplir, en postergación de obras y en un abuso del poder. Apegado al método tradicional de los regímenes políticos a los que dio origen la revolución, Saturnino permanece en la administración repitiendo la historia de desamparo al pueblo y explotación indígena. El mensaje es desolador: no hay esperanza, nada ha cambiado.

Estilo de Mauricio Magdaleno.

La prosa de Mauricio Magdaleno se caracteriza por un realismo que se acentúa todavía más, si cabe, por un uso impecable del lenguaje caracterizado por la enorme riqueza del léxico que utiliza. Valga como muestra de esa destreza literaria este fragmento:

A las diez de la mañana el páramo se ha calcinado como un tronco reseco y arde la tierra en una erosión de pedernales, salitre y cal. ¡La tierra estéril, tirón de cielos sin una mancha, confines sin calina, ámbito en que la luz se quiebra y finge fogatas en la linde enjuta de la distancia! Los hombres, resecos, color de tierra árida, se apelotonan en la esquina de «El Paso de Venus por el Disco del Sol», donde el señor cura espera que Apolonio Juárez, el Buchón, acabe de remachar el eje roto del guayín que habrá de llevarlo a Pachuca. Don Melquiades Esparza, adiposo y amarillo como un muñeco de alfarería, ahuyenta con el cotense las nubes de moscas que pululan en un zumbido como de combustión de leña verde. Por un momento sólo se oye el golpetear del martillo de Apolonio Juárez, que no ha conseguido meter el eje del guayín en las ruedas. En el caserío las indias viejas asoman de las covachas y un niño ictérico y chamizo se revuelca en la tierra, como un lechón, tragando a puños el polvo perforado por un sinfín de huellas de guaraches y pies descalzos, de prominente dedo gordo y palma escuálida, invisible casi hasta entroncar con el nudoso talón. ¡Tierra marcada de huellas que no borra el viento, ceniza que arde y no quema los pies de otomí, pies y cascos que se hunden en el horizonte de la sabana entre bodoques de boñiga, y el horizonte ígneo como un resplandor, calvo y güero de sol, tierra tétrica, tierra de ceniza y cal, tierra de eras despintadas que vomitan el salitre, tierra blanca, fina, enjoyada de pedernal y comida de erosión, tierra y magueyal cetrino, tierra y cuevas de adobe, tierra y delirio!

Los olvidados como protagonistas de la historia.

Mauricio Magdaleno, a través de El resplandor, hace obvio su propósito de evidenciar y darle protagonismo al indígena, sobre todo a esa muy seleccionada audiencia que tiene acceso a la literatura; así como también de ampliar las características del individuo y su entorno, para darle un rol, un papel importante, una voz en la sociedad.

El resplandor, de Mauricio Magdaleno, está considerada como como una de las obras más brillantes de lo que se conoce como novela indigenista, que en este caso concreto replantea por momentos en manera de crítica, una reflexión sobre lo que representó la revolución para México y lo que significaba su arraigo regional en los años treinta.

Mauricio Magdaleno abarca un conflicto de la revolución y lo que vino posterior a ella, pero más allá, desde el punto de vista de la batalla, se centra en las consecuencias que generó para una minoría, como lo son los indios otomíes en el estado de Hidalgo.

En El resplandor el autor incide en temas como la historia mexicana y la identidad de sus mexicanos, los mitos y tradiciones, que aunados a la manera en que devela la espiritualidad de los personajes, haciendo uso de una base estructural y una línea narrativa muy personal, da a la luz una de las obras más importantes y exitosas relacionadas a la Revolución Mexicana, ubicándose en el mismo lugar de éxito que muchas otras obras literarias reconocidas bajo esta temática.

Conclusión.

El resplandor, de Mauricio Magdaleno, aparece oportunamente en un momento histórico en el que tanto los escritores como un grupo importante de lectores, se interesaron mucho más en analizar una sociedad posrevolucionaria que en el estudio de la historia militar que hay detrás de ella.

El autor no sólo se dedicó a mostrar el entorno precario de un pueblo indígena en condiciones infrahumanas, sino también logra representarlos como individuos arraigados verdaderamente a la tierra, a diferencia de quienes las poseen.

El resplandor, no sólo vino a remover antecedentes y preguntas sobre la realidad de México tras la revolución, sino a demostrar que, lamentablemente, todavía quedaban muchos casos por resolver. La narración de Mauricio Magdaleno invita a sentir la incomodidad de conocer al indígena marginado, explotado y despojado de lo material, pero jamás de su idiosincrasia.

El resplandor. Mauricio Magdaleno. Austral.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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