Escenas paralelas (5): La fiera de mi niña y ¿Qué me pasa, doctor?

doctor fieraHacer una buena película es algo para lo que se necesita, además de recursos, bastante dedicación, empeño y mucho talento, pero hacer una buena comedia es algo que requiere una dosis adicional de genio. Creo que es más sencillo que una película con un guión dramático mantenga su vigencia o su interés con el paso del tiempo que una comedia, pues los argumentos dramáticos a menudo abordan temas universales que siempre han coexistido con nosotros: la ambición, el amor, la venganza, la amistad o la injusticia. Pero en el caso de las comedias, me parece complicadísimo que el tiempo no les afecte y que, una película que en un determinado momento provocase las risas de los espectadores, veinte, cuarenta o setenta años después, mantenga esa capacidad para hacernos reír sin que sus chistes, lances y agudezas se hayan quedado un poco trasnochadas.

Las dos películas de las que me propongo hablar hoy cumplen, en mi opinión, esa capacidad tan efectiva de provocar la risa del espectador, aunque el tiempo haya pasado por ellas de forma notoria. No sólo voy a hablar de ellas porque me parecen obras maestras de la comedia sino porque, además, existen algunos paralelismos evidentes entre una y otra. Me estoy refiriendo a La fiera de mi niña (Bringing up Baby, 1938) de Howard Hawks y a ¿Qué me pasa, doctor? (What’s up, doctor?, 1972) de Peter Bogdanovich.

El primer paralelismo es la similitud entre los caracteres de los personajes principales. En ambas películas aparecen mujeres que viven intensamente; son mujeres despiertas, vivas, extrovertidas, muy inteligentes, pero tienen tales dosis de energía que van arrasando lo que encuentran a su paso como un torbellino; también aparecen hombres que representan sus antítesis en casi todos los aspectos: son hombres dedicados al estudio, introvertidos, con dificultades para socializar, especialmente con otras mujeres, y dominados por unas novias, con las que se encuentran prometidos, que son claramente dominantes y que los mantienen sumisos, de una forma un tanto tiránica. En ambos casos, las interpretaciones son sublimes. En La fiera de mi niña se da la circunstancia, además, de que son dos de los intérpretes a los que considero entre mis favoritos de todos los tiempos: Katherine Hepburn, que para mí siempre será la reina de las actrices, y Cary Grant, para mi gusto el actor más versátil y elegante que ha dado el cine.

Al margen de las similitudes de caracteres, hay determinados detalles de ¿Qué me pasa, doctor? que son claros homenajes a La fiera de mi niña como, por ejemplo, que los dos protagonistas principales son científicos, y los dos pierden un objeto relacionado con sus trabajos (Cary Grant es un paleontólogo que pierde un hueso de dinosaurio y Ryan O’Neal es un geólogo que pierde unas piedras). En este y en muchos otros aspectos resulta innegable que La fiera de mi niña fue el modelo que sirvió a Bogdanovich para hacer su film. No obstante, me gustaría destacar uno de los momentos más divertidos de ambas películas que tienen un paralelismo notorio. Se trata de las escenas en que ellas rompen accidentalmente los trajes de ellos.

En La fiera de mi niña, la escena a la que aludo se produce en un restaurante. Primeramente Katherine Hepburn rasga el chaqué de Cary Grant bajando unas escaleras y a continuación es el vestido de noche de Katherine Hepburn el que se rasga accidentalmente dando lugar a una escena hilarante que se puede encontrar de forma parcial en los dos vídeos siguientes:

Aquí figura parte de estas escenas en un tráiler de la película:

Dicho sea entre paréntesis, que Bogdanovich tome como referencia películas y directores clásicos es algo que él mismo nunca ha ocultado y que lo honra. Si algo no se puede negar de Bogdanovich es su cinefilia y, posiblemente, sea uno de los directores de cine con mayor conocimiento sobre la cinematografía que han existido, aunque no haya pasado a la posteridad como un referente de la dirección, pese a su buen hacer, sino que es más conocido por sus estudios sobre otros cineastas. De hecho una de sus primeras películas fue un documental sobre John Ford que se tituló Dirigida por John Ford. Merece la pena verla  (en el enlace anterior está completa), aunque sólo sea para imaginar las dificultades que tuvo Bogdanovich para extraer alguna información de un monstruo de la dirección como John Ford, lo que se puede ver en el siguiente extracto de dicho documental:

Volviendo a la película que nos ocupa, Bogdanovich usó el gag de la chaqueta rota en ¿Qué me pasa, doctor?, que se puede encontrar dentro del siguiente vídeo, en una escena un poco más larga que se produce en el interior de una tienda. La rotura en cuestión se produce cuando Ryan o’Neal está a punto de subir unas escaleras mecánicas (minuto 2:52 del tráiler):

En otra escena memorable en la que el protagonista regresa a su habitación de hotel, se vuelve a repetir el gag de la prenda de vestir rasgada, que inmediatamente nos evoca el anterior y en la que el propio Ryan O’Neal, con tono resignado nos lo recuerda cuando le dice a Barbra Streisand: “I don´t believe it. You did it again.” Pueden disfrutar la escena completa en el siguiente enlace. Las risas están garantizadas:


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Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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