Henry James: Una vida en 100 imágenes (III)

Es notable cómo me absorbe y cautiva, más allá de titubeos, conflictos y malos tragos, lo auténtico, el deseo de volver únicamente a lo grande (a los efectos escénicos, constructivos, «arquitectónicos»); llevándome a sentir que mucho más económico, desde el punto de vista del tiempo, es sumergirse en todo momento en la evocación y el discernimiento de eso que en cualquier otra pequeña ilusión. ¡Ah, soltarme una vez más! Me basta pensarlo para sentirme alimentado y en calma, como si una mano divina serenase mis nervios y benignamente echase luz sobre mis incertidumbres y oscuridades. Comiénzalo ¬¡y ya crecerá¡. Emprende ahora alguna breve novela fuerte, y regresa del continente con el proyecto acabado. Debo llevar a cabo un largo tête à  tête conmigo mismo, una larga sesión de debate antes de empezar de veras. Basta.

Henry James fotografiado en el jardín de su residencia de Lamb House, c.1901

 

Henry James en la puerta trasera de Lamb House. Fotografía de 1905

 

Henry James. Fotografía para el frontispicio de la Edición de Nueva York. 1905

 

Henry James, 1905

 

Henry James, 1905

 

Escribiría alguna forma misteriosa de cosa, en ficción, que te gratificara, como Hermano, pero permíteme decirte, querido William, que me sentiría muy humillado si a ti te gusta, y de ese modo la sumas en tu afecto a cosas de la era actual, por las que me he enterado que expresas admiración y que yo preferiría descender a una tumba deshonrada antes que haber escrito.

 

Los James en la casa de William, en el 95 de Irving Street, Cambridge (EE.UU.), 1905, en el jardín – Henry James junto a William, su esposa Alice y su hija Peggy

 

Henry James, en su residencia en De Vere Gardens, 1906. Fotografía de William Van der Weyde

 

Henry James, en De Vere Gardens, 1906. Fotografía de William Van der Weyde

 

Henry James, en su residencia en De Vere Gardens, 1906. Fotografía de William Van der Weyde

 

La Habitación del Jardín (The Garden Room), en Lamb House, cuarto que utilizaba Henry James para escribir en verano

 

Henry James fotografiado por Alice Boughton, en 1906

 

Dado que la vida es toda inclusión y discriminación, en tanto el arte es todo discriminación y selección, el artista, en busca del duro valor latente que le concierne de modo excluyente, olfatea la masa con el preciso instinto de un perro que sospecha dónde hay un hueso enterrado. La diferencia aquí­, sin embargo, estriba en que, mientras el perro desea su hueso sólo para destruirlo, el artista en su minúsculo trozo limpio de desagradables adherencias y tallado en sagrada aspereza, encuentra la materia misma para una clara afirmación, la más afortunada oportunidad para crear lo indestructible.

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Henry James en Rye, 1906. Fotografía de Alvin Langdon Coburn para el frontispicio de la Edición de Nueva York

 

Henry James en 1906

 

Henry James en St. Augustine, Florida con Mrs. Robertson James y su hermana, Mary James Vaux. Fotografía de 1906

 

Henry James en 1907 junto a Edith Wharton y el escritor estadounidense Howard Overing Sturgis

 

Henry James, en 1907

 

Henry James junto a su amigo el escultor Hendrick C. Andersen. Fotografía de 1907

 

Henry James junto al escultor Hendrick C. Andersen. Fotografía de 1907

 

Henry James junto a su al escultor Hendrick C. Andersen, en el estudio de éste. Fotografía de 1907

 

El puerto del que partí­ fue, creo, el de la esencial soledad de mi vida, y parece ser también el puerto, en calma, al que mi curso finalmente se dirige. Esta soledad (ya que la menciono) ¿qué es sino lo más profundo de uno? Más profundo, en cuanto a mí­, al menos, que cualquier otra cosa. Más profundo que mi “genio”, más profundo que toda “disciplina”, más profundo que mi orgullo, más profundo, sobre todo, que las profundas contraminas del arte.

 

Henry James. Fotografía de Alvin Langdon Coburn, 1907, utilizado en el frontispicio del volumen correspondiente a El sentido del pasado, de la Edición de Nueva York

 

Theodore Bosanquet, mecanógrafa y secretaria de Henry James desde 1907

 

Edith y Teddy Wharton, Henry James, y Cook, en el Panhard de la escritora, apodado “El carro de Fuego”. Fotografía de 1907

 

En la terraza de Cernitoio, villa cercana a Florencia, 1907. Henry James fuma un cigarro acompañado de Howard Sturgis (a la izquierda), su amigo Edward Boits y esposa

 

Retrato de Henry James, realizado por Jacques Emile Blanche, 1908

 

Henry James, en 1908

 

Acerca de José Luis Alvarado

José Luis Alvarado
Dijo el sabio griego que nada es comunicable por el arte de la escritura; tras apurar la copa de seca cicuta, su discípulo dilecto lo traicionó y acaso lo perfeccionó transmitiendo por escrito sus irónicos conocimientos. Como antes hiciera Montaigne, pienso que la obra de un autor se prolonga y modifica cada vez que se escribe sobre ella. La memoria, que fue oral y minoritaria, ahora se multiplica con cada palabra que integra y justifica el continuo universo, también llamado la Red.

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