Herzog. Saul Bellow

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Todos, alguna vez, nos hemos sentido como Herzog. Porque ésta es la historia de un fracaso en todos los sentidos, en todo lo que un hombre puede fracasar: fracaso sentimental, familiar, laboral, intelectual. Se ha casado y divorciado dos veces. Su mujer lo ha dejado por su mejor amigo. Ha dejado su puesto en la universidad para escribir, pero no escribe. Fracaso que sin embargo resulta en una gran productividad, porque Herzog, un profesor, un intelectual, reacciona de la única manera que puede, o sabe: escribiendo. Y escribe cartas a todo el mundo, incluso a gente que no conoce, expresando sus sentimientos, su opinión sobre el mundo y sobre sí mismo.

Moses Herzog deambula por el mundo arrastrando su derrota. Pero no es una historia de perdición, ni de decepción, sino de redención. Todos hemos pasado una mala racha, un bache en nuestra vida, un cúmulo de desgracias, hemos esquivado la fortuna a sabiendas, hemos cavado nuestra propia tumba, hemos ignorado las señales de nuestro destino y nos hemos echado tierra encima. Hemos acabado perdidos, acabados, desconectados de la realidad. Los hermanos de Moses y su abogado no paran de recordárselo. Creen que está loco. Piensan ingresarlo en una institución. Y es que Herzog no tiene excusa: pone en peligro a su hija, no puede explicar razonablemente qué hacía con aquella pistola… Herzog elude los «te lo dije», no se irrita, no se enfada por no haber seguido consejos acertados. Qué ser sobrehumano sigue los consejos…

Pero Moses Herzog puede salir de sus cenizas, volando como ave Fénix, y volando hacia la redención. Porque la vida del hombre actual es así, no hay felicidad duradera, no existe estabilidad de por vida. Subimos y bajamos, y Moses nos lo recuerda, nos es simpático, su familia y sus amigos nos recuerdan a los nuestros. Sólo quieren ayudar, sólo ofrecen lo mejor. Pero Moses sabe cuál es su cura, está dentro de él mismo. Así que no hay desesperanza ni decepción.

Un saco se llena de verdades a través de las cartas de Herzog. Cartas que no llegarán a su destino, cartas que Moses no envía a nadie, pero que dirige a todos. Las cartas Saul Bellow nos las envía a nosotros, son el mensaje dentro de la botella que encontramos enterrada en la arena de la playa. Los leemos con una fuerte brisa marina que nos golpea la cara y nos hace caer unas lágrimas. Y guardamos esos mensajes en nuestro interior, porque todos hemos sido Moses Herzog más de una vez.

Sólo esperamos de Herzog que le vaya bien, sabemos que le va a ir bien, que la solución que han encontrado para él es buena, que aunque no acabe su trabajo podrá reencontrarse y empezar de nuevo. Porque así es la vida, y así es Herzog.

Saul Bellow llegó a mi biblioteca recomendado por Antonio Muñoz Molina. Uno de los más grandes escritores de América, recibió el premio Nobel en 1976. Activo hasta muy avanzada edad, murió el 5 de abril de 2005. Uno no deja de pensar cuánto de Saul hay en Moses, y viceversa.

Herzog. Saul Bellow. Galaxia Gutenberg.

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Un comentario

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    Increíble este personaje tan perspicaz a la hora de vislumbrar el lado abstracto de la vida y polemizar sobre él y en él, y a la vez tan incapaz de gestionar el lado práctico de la vida. Un novela de Bellow muy Bellow.

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