Hijo de hombre, de Augusto Roa Bastos: la angustia de una guerra inútil.

Portada de Hijo de hombre

Obra cumbre de la literatura paraguaya, Hijo de hombre fue la primera novela del insigne escritor Augusto Roa Bastos, considerada una obra magistral de la literatura hispanoamericana, consiguiendo el año anterior a su publicación (1960), el Premio Internacional de Novela de la Editorial Losada.

Hijo de hombre es la primera obra de Augusto Roa Bastos que forma parte de una trilogía de novelas históricas de Paraguay, a la que seguiría Yo el Supremo (1974) y culminaría con El fiscal (1993). Esta obra maestra fue publicada en su nueva y definitiva versión revisada por el autor en el año de 1983.

La historia de una cruda realidad

La novela abarca un periodo histórico de Paraguay, desde finales del siglo XIX hasta el primer tercio del siglo XX, centrándose principalmente en la cruenta Guerra del Chaco (1932-1935).

El autor nos desvela, a través del relato del protagonista principal, llamado Miguel Vera, una serie de historias de vidas independientes que, de manera muy original y creativa, confluyen y se complementan mostrando la cruda realidad de una época dramática para el pueblo paraguayo, sobre todo para los jóvenes combatientes que quedaron muy afectados por la dureza de ese sangriento conflicto.

Una de estas historias paralelas que se narran en Hijo de hombre sirvió de argumento en los años siguientes de su publicación para la película argentina «La sed», donde Augusto Roa Bastos también participó como guionista. El capítulo elegido para el mencionado largometraje relata la odisea de un cabo, a cargo de un camión con un tanque de agua, que debe llegar hasta los soldados que luchan al frente en el inhóspito desierto, bajo un sol implacable y un clima torturador, recorriendo los terrenos abruptos chaqueños acechados siempre por el enemigo.

Sobre la angustia de esa carencia vivida por los soldados puede servir de muestra este fragmento:

Anochece. Desmoralización. Cansancio. Impotencia. Rabia. (…) Me arde en el codo el rasguñón de bala ganado durante el repliegue. Pero más me arde la sed en la garganta, en el pecho. Llaga viva por dentro. No ha llegado el agua a las líneas. Esperándola, uno escupe polvo.

Este conflicto bélico en un ambiente desértico pugnando por un petróleo inexistente es el tema central de la novela. Un conflicto en el que el propio Augusto Roa Bastos participó siendo muy joven y que sin duda le dejó marcado para el resto de su vida. El escritor deja plasmado en esta obra autobiográfica la dureza de la supervivencia en las trincheras, la escasez de agua, alimentos y armamento, mostrando la verdad de una guerra sin sentido, más aún cuando se lucha por una causa engañosa.

Alusiones bíblicas en Hijo de hombre

El título de esta novela de Augusto Roa Bastos nos conduce inevitablemente a varias citas bíblicas del antiguo testamento, entre las que destacan algunas del libro del profeta Ezequiel, por ejemplo:

Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie para que yo te hable (…) Entonces me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a una nación de rebeldes que se ha rebelado contra mí; ellos y sus padres se han levantado contra mí hasta este mismo día.
(Ezequiel 2)

En la novela de Augusto Roa Bastos, uno de los personajes menciona:

«…el hombre, mis hijos (…) tiene dos nacimientos. Uno al nacer, otro al morir… Muere pero queda vivo entre los otros, si ha sido cabal con el prójimo. Y si sabe olvidarse en vida de sí mismo, la tierra come su cuerpo pero no su recuerdo…»

Cita que guarda cierta concomitancia con este fragmento del Libro de Ezequiel:

«…Conviértanse y apártense de todas las rebeldías, de manera que nada los haga caer en el pecado (…) Conviértanse, entonces y vivirán…»
(Ez. 18,30-32)

También existen múltiples alusiones al Hijo del hombre en los evangelios, apelativo con el que los evangelistas se refieren a Jesús. Por ejemplo:

Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo* al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
(Marcos 2:10-11)

El reflejo de una sociedad rebelde

Se relata también en Hijo de hombre el ambiente social y cultural de los pueblos campesinos en una difícil época, donde se encuentran las lenguas, tradiciones e influencias tanto española como guaraní. Se describen minuciosamente los paisajes del alto Paraná en el interior del país, la perspectiva del mundo rural y el atractivo de la vida urbana de la capital Asunción para la mirada soñadora de los habitantes de la dura vida rural.

La novela Hijo de hombre fue publicada en Buenos Aires, Argentina, donde el autor vivía refugiado desde el año 1947, huyendo del dictador paraguayo Alfredo Stroessner, y donde residió hasta 1976 cuando se vio forzado a huir de nuevo exiliándose en Toulouse, Francia, esta vez perseguido por la dictadura argentina.

Hijo de hombre fue una novela muy exitosa desde su lanzamiento, de reconocido valor literario tanto por el público lector como por la crítica. Entre las claves de su triunfo habría de destacar el estilo original del autor para impregnar con enorme sinceridad su relato, de una gran belleza en las descripciones de las gentes, lugares y paisajes, un subyacente humanismo autobiográfico fruto de sus duras vivencias y una gran habilidad literaria para plasmar sutilmente la rebeldía social ante los poderes dominantes, ensalzando la lucha valerosa de su pueblo contra la adversidad, resignado al desastre de la guerra.

Todo esto lo logra Augusto Roa Bastos en Hijo de hombre, no con la fría narrativa de un cronista, sino con su peculiar estilo de relato, como un contador de cuentos e historias épicas, dibujando como en un lienzo hechos coloreados de emociones sobre aquella dura etapa de su juventud en su amada tierra natal paraguaya.

Hijo de hombre. Augusto Roa Bastos. Alfaguara.

Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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