Jack London: Martin Eden.

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Martin Eden. Jack London

Por lo general, las biografías de los escritores suelen ser aburridas. Las más intensas peripecias de personajes fascinantes han surgido de la imaginación de autores que no han salido de su cuarto salvo para realizar viajes de placer. Sin embargo, existe una selecta raza de escritores en los que vida y literatura se han unido de tal forma que no se sabe dónde comienza una y termina otra. Hemingway es un ejemplo típico del escritor aventurero. Se me ocurre otro ejemplo mucho más portentoso: el de Jack London (1876-1916), marinero, buscador de oro, periodista, vagabundo, escritor inmensamente rico, morfinómano, suicida. Su azarosa vida tiene la cualidad de los mejores relatos de aventuras. Martin Eden (1919) es la novela donde explicó sus comienzos como escritor, una novela que rezuma vida y autenticidad en todas sus páginas.

Como en toda su obra, es difícil distinguir qué parte de autobiografía utilizó en la redacción de esta novela. Si no nos atenemos a los detalles de la historia, posiblemente estemos ante el retrato exacto de la personalidad de Jack London, indómita, luchadora, rabiosamente individualista. Martin Eden es un muchacho de veintiún años que, a puñetazos, salva de una agresión al hijo de un rico abogado. Esto le abre las puertas de la sociedad burguesa de su ciudad, donde conoce a Ruth, una joven universitaria que sólo sabe de la vida a través de los libros. Desde que la ve, Martin Eden decide dos cosas: que conseguirá el amor de la muchacha y que lo hará a través de la cultura. Él es un simple marinero que ha desembarcado después de multitud de viajes por los Mares de Sur; se siente embrutecido y, sobre todo, inferior a Ruth y al mundo que representa.

Entonces, con una voluntad de hierro, comienza su formación autodidacta a través de los libros que toma prestados de la biblioteca. Martin Eden es un ejemplo perfecto de novela de aprendizaje. Vivimos con él cada uno de sus progresos y de sus logros, sus alegrías, los pasos que va dando para ir adquiriendo una pátina de respetabilidad gracias a los libros. ¿Cree Martin Eden que los libros iluminan la vida, la hacen más grata, más interesante? No. Martin siempre será el rudo marinero que le gusta decir las cosas por su nombre. Pero la cultura lo acercará a Ruth, y ella es su objetivo. Sin embargo, una nueva perspectiva se cruza en su camino: ha descubierto que la literatura que le apasiona también la puede escribir él. Robándole tiempo al sueño, trabajando incansablemente diecinueve horas al día, viviendo miserablemente, hecho casi un mendigo, consigue escribir sus primeros cuentos, que envía a las mejores revistas del país. Aunque no consigue llamar la atención de ningún editor y acumula originales rechazados debajo de su mesa, Martin no desespera. Él sabe que cuando consiga publicar sus escritos, Ruth se rendirá a sus pies.

Pero no se crea que hay una concepción idílica de la cultura en su conducta. Lo importante no es publicar, ni siquiera escribir; lo importante es ganar dinero. Si no eres rico, no eres nadie. Jack London era norteamericano, como su personaje, lo que quiere decir que era pragmático. Para él, el dinero da la felicidad, o mejor dicho, es lo único que da la felicidad. La novela trata de un hombre que sentado delante de una máquina de escribir trata de luchar contra el poder inmisericorde de las grandes editoriales. Puedes ser el mejor escritor del mundo, pero si no publicas y vendes, si no vendes mucho, no eres nadie, ni siquiera eres un escritor.

Esta novela está especialmente indicada para aquellos jóvenes que ahora mismo están trabajando silenciosamente en sus casas para hacerse un hueco en el mundo editorial. Jack London tiene un mensaje para ellos: si trabajas duro, lo conseguirás. Es la mentalidad norteamericana, que se traduce en una novela emocionante, exaltada, absorbente. Jack London es un hombre de su tiempo, muy influido por las ideas de los pensadores de su época, especialmente de Spencer y Nietzsche. Hay en la novela un profundo enaltecimiento de la supervivencia del más apto en la lucha por la vida. Martin es un joven muy seguro de sí mismo, arrogante, curtido por las circunstancias en que se ha visto envuelto a lo largo de sus aventuras, que lo han hecho más sabio y más confiado en sus posibilidades. Martin Eden es un canto a la vida, al poder de la voluntad, de la disciplina y la autoestima. En un siglo en el que los perdedores han sido los principales protagonistas de la literatura, Martin Eden es una memorable excepción, como lo fue Jack London en la realidad: después de haber ganado un millón de euros de la época, famoso, bien considerado por la crítica y el público, él quiso beber hasta las heces la vida del cuerpo y del espíritu y no se contentó con su privilegiada posición. Con cuarenta años, una sobredosis de morfina lo mató en su formidable rancho de California. El golfillo de los muelles de San Francisco, el marinero que buscó la gloria a través de las palabras, quiso poner punto y final a su fulgurante carrera. Curiosamente, en Martin Eden se prefigura su tragedia. Como él mismo dijo, prefirió ser un soberbio meteoro antes que un planeta dormido y permanente.

Martin Eden. Jack London. Akal.

Acerca de José Luis Alvarado

José Luis Alvarado
Dijo el sabio griego que nada es comunicable por el arte de la escritura; tras apurar la copa de seca cicuta, su discípulo dilecto lo traicionó y acaso lo perfeccionó transmitiendo por escrito sus irónicos conocimientos. Como antes hiciera Montaigne, pienso que la obra de un autor se prolonga y modifica cada vez que se escribe sobre ella. La memoria, que fue oral y minoritaria, ahora se multiplica con cada palabra que integra y justifica el continuo universo, también llamado la Red.

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