La guaracha del Macho Camacho, de Luis Rafael Sánchez: una historia bailable

La guaracha del Macho Camacho fue la primera novela escrita por el escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, cuya producción literaria hasta entonces se había centrado en las obras teatrales.

Originalidad de La guaracha del Macho Camacho

El hecho de que se trate de la primera novela de Luis Rafael Sánchez resalta el mérito y la originalidad de esta estupenda obra. Además de seguir una estructura fragmentaria, La guaracha del Macho Camacho hace un uso del lenguaje tan particular que lo convierte casi en un personaje de la historia.

Además de la amplia utilización del léxico puertorriqueño, La guaracha del Macho Camacho recurre a continuos juegos de palabras, anáforas, ironías y, sobre todo, ritmo, mucho ritmo. Tanto es así que los capítulos de que consta esta novela, a pesar de no tener ni un solo punto y aparte, se leen con una rapidez inusitada.

Ritmo, humor y referencias en La guaracha del Macho Camacho

Una de las características de La guaracha del Macho Camacho es que parece estar concebida para leer en voz alta, al ritmo de un son caribeño como la guaracha, que se canta y que se baila y que te atrapa con su melodía y ya no te suelta. Uno de los muchos ejemplos del uso del lenguaje rítmico puede encontrarse en este fragmento:

“Saluda, Benny, sonríe, Benny. Sé sociable, Benny. Enderézate, Benny. Los caballeros aguardan a que las damas tiendan la mano, Benny. Ponte de pie cuando te hable una señorita, Benny. Ponte de pie cuando te hable la Mamá de una señorita, Benny. Ser galante es una diligencia que no permite reposo, Benny.”

Otra de las características de La guaracha del Macho Camacho es su sentido del humor, pues el texto está repleto de ironías si bien no por eso se trata de una obra humorística.

Además de eso, Luis Rafael Sánchez hace continuos juegos de palabras en los que en más de una ocasión se apoya sobre referencias literarias, musicales, artísticas, e incluso de la cultura popular. En este sentido, el autor lo mismo hace referencia a una telenovela, que a un bolero, a la poesía de Bécquer, o a diferentes obras maestras de la narrativa hispanoamericana.

Argumento de La guaracha del Macho Camacho

El argumento de La guaracha del Macho Camacho es sencillo, pues parte de un hecho anecdótico: un embotellamiento de tráfico en San Juan de Puerto Rico que paraliza buena parte de la ciudad un miércoles a las cinco de la tarde. El atasco (o tapón, como lo llaman en Puerto Rico) se debe a una bomba que ha explotado en la Universidad de Puerto Rico.

Esa situación conecta a los personajes, que empiezan a hacer su aparición entrando y saliendo de la obra del mismo modo que los coches del atasco aceleran y frenan continuamente, imprimiendo nuevamente un ritmo peculiar a esta novela que, una vez más, parece estar concebida como parte de un repertorio musical.

Las historias de los personajes se entrelazan, aunque sus puntos de contacto no se presentan de manera inmediata porque la narración no es lineal. De esta forma, el Senador Vicente Reinosa, que cada vez que hace su aparición el autor nos lo presenta  con diferentes pareados que, cuando menos, nos hacen sonreír cada vez que interviene este personaje. Algunos ejemplos son:

«Vicente es decente y no ha tenido un accidente», “Vicente es decente y su conciencia transparente”, “Vicente es decente y de la bondad paciente”, “Vicente es decente y con el pobre es condoliente”, “Vicente es decente y su talento es eminente”, “Vicente es decente y nunca miente», etc.

Vicente Reinosa está casado con Graciela Alcántara y López de Montefrío, una mujer de 45 años que se encuentra esperando a su psiquiatra Severo Severino. El senador y Graciela son los padres de Benny, un chico que solo piensa en su Ferrari.

Es precisamente Benny quien coloca una bomba en la Universidad para librarse de los exámenes. Benny es además el causante del atropello del Nene, un chico con discapacidad que está al cuidado de Doña Chon porque su mamá, «La Madre» China Hereje, sale a encontrarse con su amante Vicente.

Como vemos, la manera en que están entrelazados los distintos personajes y sus historias es casi folletinesca y con una estructura de cajas chinas en las que unos personajes nos llevan a otros y así hasta completar el rompecabezas.

Pero, como comenté al principio de este artículo, lo verdaderamente importante en esta novela, más que la trama, es el lenguaje y el prodigioso uso que de él hace Luis Rafael Sánchez. De hecho, creo que no exagero al decir que el personaje principal de La guaracha del Macho Camacho es el lenguaje, su ritmo musical y su sonoridad.

No me resisto a copiar algunos fragmentos de esta novela para ejemplificar esa especial musicalidad de la que hablo:

“…esperar transpirada: porque se fue la luz, porque la luz se va todas las tardes, porque la tarde no funciona, porque el aire acondicionado no funciona, porque el país no funciona.”

 “…la multitud autosa, la multitud carrosa, la multitud encochetada, frena, guarachea, avanza, frena, guarachea, avanza, frena, guarachea, avanza”.

  “…ufano declaro que a los diez años descalabré a una sirvientita. Con el acto dicho avergoncé a la autora de mis días quien necesitó asistencia espiritual de un Padre Tomasino. Con el acto dicho honré al autor de mis días quien, cercado por los aromas rasos de un habano traído de La Habana, sentenció: hijo de gato caza ratón y en reconocimiento a tan precoz criatura desvirgadora me invitó a helado y bizcocho en La Mallorquina”.

 “Porque los obreros quieren ser los ricos y los ricos no pueden ser los obreros porque los ricos son los ricos. O sea que los ricos son los wilson wilson que quiere decir que los ricos son los que son. O sea que las tantas huelgas hacen daño y dan pena”.

En definitiva, La guaracha del Macho Camacho es una novela de muy recomendable lectura con la que el lector disfrutará con el prodigioso uso del lenguaje que hace Luis Rafael Sánchez.

La guaracha del Macho Camacho. Luis Rafael Sánchez. Argos Vergara.

Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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