Los jefes. Los cachorros. Mario Vargas Llosa

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Hablar a estas alturas de un monstruo literario como Mario Vargas Llosa podrá parecerles a algunos un asunto repetitivo o de poco interés. Sin embargo, precisamente debido la altura literaria que tiene este grande y admirado escritor considero que sigue siendo importante hablar de quien ha sido, es y será, incuestionablemente, uno de los referentes culturales y literarios de la literatura hispana en particular y de la literatura mundial en general.

El libro del que me propongo hablar hoy es uno de los menos conocidos de Vargas Llosa. Pocos son los que no han oído hablar, siquiera por referencias, de alguna de las muchas novelas que este genio tiene en su haber: desde La ciudad y los perros, que fue la novela que le lanzó a la fama, pasando por La casa verde, La guerra del fin del mundo, Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras o La fiesta del Chivo. Sin embargo, cuando Vargas Llosa comenzó a escribir lo hizo con una serie de relatos breves, antes de decantarse por la novela, género que, sin lugar a dudas, es en el que adquiere un mayor poder narrativo. Los relatos de Vargas Llosa suelen encontrarse reunidos en un solo volumen que lleva como título el de dos de sus relatos más importantes: Los jefes y Los cachorros. La mayoría de estos relatos los escribió Vargas Llosa en su juventud y posiblemente muchos de ellos tratan de ser el reflejo de la que por entonces era su realidad más cercana: sus recuerdos como alumno del colegio, las bandas rivales, etc. Ya hay ciertas temáticas recurrentes en la narrativa de Mario Vargas Llosa que están presentes en sus primeros relatos y que posteriormente desarrollaría con mucha más fuerza en sus novelas, como sucede con La ciudad y los perros, por ejemplo. En sus relatos hay una clara intención de denuncia social, con argumentos de corte realista, muchas veces incluso anecdótico, y en ellos ya se entrevé, aunque todavía no en todo su esplendor, el brillo indiscutible de un gran escritor.

Seis son los relatos que componen el volumen de cuentos que Vargas Llosa tituló como Los jefes, aunque más tarde en algunas ediciones incorporasen también el relato Los cachorros, el último cronológicamente. El argumento, a grandes líneas, de estos siete relatos es el siguiente:

Los jefes, para mi gusto este es uno de los mejores relatos, si no el mejor, de todo el libro. Aborda la historia de una huelga de estudiantes que se desarrolla en un colegio peruano. Los estudiantes deciden ponerse en huelga para protestar porque la dirección del colegio ha acordado no fijar una fecha para los exámenes. La tensión narrativa es magistral y hay una doble rivalidad en el relato, la existente entre los alumnos y los profesores, pero también entre los propios alumnos, algunos porque son contrarios a la huelga, y otros porque se disputan el liderazgo del grupo hasta que, en este último caso, se dan cuenta de que, por separado, están abocados al fracaso, y deciden pactar para que la presión del grupo sea mayor.

El desafío, este relato me hizo recordar ligeramente algunos relatos de Jorge Luis Borges como El encuentro o El puñal, pues el cuento narra precisamente la historia de un duelo a cuchillo entre un joven adolescente y un adulto que, tras una disputa en un bar, deciden enfrentarse en un duelo a cuchillo, de noche, en una playa. La historia está contada desde el punto de vista de un amigo del más joven, que presencia una pelea aparentemente   desigual en la que, pese a que uno de los rivales tiene una tara que le hace cojear, es un experto luchador. El final guarda una sorpresa adicional que aumenta la intensidad y la emoción de este magnífico relato.

El abuelo, es el relato quizá menos interesante del conjunto, de tipo anecdótico, con tintes de humor macabro. Narra la historia de un anciano que quiere gastarle una broma a su nieto, asustándolo con una calavera. Para hacer más llamativa la broma, el viejo coloca una vela en el interior de la calavera, con lo que finalmente consigue asustar al chico. En mi opinión, este relato es el que más desentona del tono general del libro tanto por la temática como por el estilo.

Día domingo, se trata de otro magnífico relato que vuelve al tema anterior del desafío, aunque esta vez el duelo no es a muerte, ni la causa es una bronca en un bar. Aquí se narra la historia de dos jóvenes que pugnan por el amor de la misma muchacha. Como ninguno de los dos quiere ceder, deciden de común acuerdo que se retirará quien de los dos pierda en una especie de duelo de resistencia. Primero comienzan el peculiar desafío como una prueba en la que deben hartarse de bebida y comida, pero ninguno de los dos resulta claro vencedor, así que deciden dirimir el empate, nadando en el mar, en pleno invierno. Es una prueba en la que uno de ellos tiene ventaja por ser un experto nadador, pero en mitad de la carrera, uno de los nadadores sufre un calambre y está a punto de ahogarse, acudiendo su amigo a salvarlo.

El hermano menor, esta historia también me recordó ligeramente a otro cuento de Borges, La intrusa, aunque la temática no sea exactamente la misma. Trata de dos hermanos hacendados que salen en busca de un sirviente indio, quien supuestamente ha abusado de la hermana de estos. Cuando lo encuentran, lo matan sin piedad. El comportamiento de los dos hermanos tras el crimen es diferente: uno no siente remordimiento alguno y piensa que ha sido un acto de justicia mientras que el otro, cree que no han obrado bien y, víctima de la mala conciencia, decide marcharse de la hacienda en cuanto hayan regresado. Al volver a la hacienda, la hermana les confiesa que les había mentido y que el indio no la había violado. Esa noticia deja impasible a uno de los hermanos mientras que al otro le acrecienta el sentimiento de culpa que lo aquejaba.

Un visitante, otra magnífica historia en la que hace su aparición, aunque muy fugazmente, el mítico Lituma, uno de los personajes más queridos de Vargas Llosa. La historia trata de un presidiario que llega a una posada para ayudar a la policía a apresar a un delincuente llamado Numa. A cambio de su colaboración, la policía le promete al presidiario la libertad. Lo que este personaje trama consiste en apresar a la madre de Numa, difundiendo la noticia de que iba a matarla para atraer así a Numa y hacerlo caer en una celada. La trampa funciona y Numa es finalmente apresado, pero cuando la policía se lleva preso a Numa, abandonan al presidiario traidor a su suerte, dejándolo a merced de la banda de Numa.

Los cachorros, de nuevo ambientada en un colegio peruano, este relato nos cuenta la desgraciada historia de un alumno llamado Cuéllar, que en un accidente es mordido por un perro en sus órganos genitales, quedando castrado e impotente para el resto de sus días. La conducta del muchacho se trastoca completamente a raíz de aquel accidente, y se vuelve un ser huraño e insoportable que es tolerado, solo en parte, por sus amigos y su familia, de quienes se siente apartado. Cuando Cuéllar ve cómo casi todos sus amigos tienen una novia y él no, Cuéllar se siente tremendamente celoso. Hasta que un día conoce a una muchacha de la que se enamora y piensa que tal vez ella pueda cambiar su vida. Pero el final nos rebela que el drama de Cuéllar está todavía por llegar, y que la soledad y la muerte acechan donde uno menos se espera.

Para quien desee saber un poco más:

Vargas Llosa fue uno de los artistas entrevistados por el gran Joaquín Soler Serrano en el programa «A fondo» (un entrevistador de los que ya casi no quedan y un programa de los que, por desgracia, ya no existen). Lamentablemente, no he podido dar con la emisión completa de esa entrevista, pero sí un enlace en el que se transcribe dicha entrevista y que hay que agradecerle a Eladio Linacero y su blog La realidad irreal.

No obstante, también me parece interesante mostrarles esta magnífica entrevista realizada en un programa de TVE en 1978 y que se titulaba Los escritores.

Los jefes. Los cachorros. Mario Vargas Llosa. Seix Barral

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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