Número Cero. Umberto Eco: la frontera entre el periodismo y la ficción.

numero-cero-portada-umberto ecoEn la historia de la literatura se pueden encontrar varios ejemplos de críticas mordaces al llamado periodismo amarillo, o sensacionalista, como la extraordinaria novela de Heinrich Böll El honor perdido de Katharina Blum, o la más reciente Cinco esquinas, de Vargas Llosa. Pero pocas veces se ha escrito una crítica tan despiadada al periodismo en sí mismo como lo hace Umberto Eco en esta novela. Número Cero está narrado en primera persona por un tal Colonna, un cincuentón que no ha destacado en toda su vida ni en el plano profesional ni en el personal. De hecho, nada más abrir el libro él mismo nos cuenta que, según su exmujer, se ha empeñado toda su vida en ser un perdedor compulsivo, y se presenta al lector de este modo tan provocador:

“Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el tiempo en saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores.”

Un día, Colonna recibe una extraña oferta de trabajo de un sujeto que se hace llamar Simei: el puesto de redactor jefe de un diario que se llamará  “Domani” (“Mañana”, en castellano). El estrambótico propósito de Simei es montar las noticias del periódico de modo que éste se adelante a los acontecimientos a partir de meras suposiciones, especulaciones e incluso, llegado el caso, simples invenciones que, si bien no tendrán una base documental sólida, tampoco podrán ser refutadas. El cínico objetivo de Simei es el de construir un medio de comunicación que pueda ejercer la presión adecuada sobre ciertas esferas del poder y conseguir fuentes de financiación que lo mantengan aunque para ello tengan que saltarse todos los criterios deontológicos, es decir,  sin que importe cuánto de verdad o de mentira hay en una noticia. Según afirma Simei con un cinismo total:

“No son las noticias las que hacen un periódico, sino un periódico el que hace las noticias. Y saber juntar cuatro noticias distintas es proponerle al lector una quinta noticia.”

Colonna acepta el encargo, no porque le atraiga el objetivo, sino simplemente porque la remuneración que Simei le ofrece es muy jugosa. De este modo, junto con un recién formado equipo de redacción compuesto por seis personas más, Colonna y Simei van fraguando el Número Cero de Domani, esto es, un ejemplar no destinado al público, pero que servirá de testimonio o base de lo que el periódico pretende llegar a convertirse; o dicho de otro modo, una especie de ensayo experimental a partir del cual se asentará el estilo documental que deberá mantener Domani. De este modo, en ese número cero, los redactores debatirán sobre los posibles temas que podrían incluir: desde un famoso prostíbulo romano hasta diversas especulaciones sobre oscuras conspiraciones que supuestamente se fundamentan en un profundo trabajo de investigación. Entre esos hipotéticos documentos se encontrarían, por ejemplo, las tenebrosas conspiraciones del Vaticano y su relación con el Banco Ambrosiano, expedientes inéditos de la CIA, así como la supuesta verdad sobre el dictador Mussolini.

En definitiva, lo que este equipo de redacción pretende es fundar una herramienta de manipulación total en donde cada artículo se haga real al materializarlo sobre el papel y en donde  la verdad es secundaria. La trama da un giro cuando uno de los redactores, Bragadoccio, está escribiendo sobre una de esas teorías conspiratorias, en concreto, acerca de la muerte de Mussolini, pues el considera que fue un doble y no Mussolini, quien fuera fusilado. Al poco de exponer su teoría, Bragadoccio aparece muerto, y todas las teorías conspiratorias que parecían meras fantasías alucinatorias parecen materializarse de golpe y amenazar a todos los redactores.

Para tratarse de una novela de Umberto Eco, Número Cero tienen un tamaño inusualmente corto para ser de este autor y, todo hay que decirlo, no se trata de su obra más lograda. Pese a todo, el espíritu crítico e incisivo de Umberto Eco permanece intacto en este libro, aunque se echa de menos una trama algo más desarrollada como las que nos tenía acostumbrados en sus novelas anteriores. Tal vez cuando Eco escribió esta novela sintió, como Colonna, que cualquier promesa de futuro no es más que un engaño y que para terminar un artículo, un libro, o cualquier otra obra, tiene que llegar un momento en que su autor ponga el punto final.

Número Cero. Umberco Eco. Lumen.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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