Poetas de Guatemala: Miguel Ángel Asturias

Miguel Ángel Asturias (1899-1974). Guatemala

Miguel Ángel Asturias

Breve nota biográfica de Miguel Ángel Asturias

Miguel Ángel Asturias nació en Ciudad de Guatemala en 1899. Comenzó estudiar en la Facultad de Medicina, pero abandonó la carrera para cursar Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos.  Se graduó en Derecho y realizó su tesis sobre El problema social del indio, que ganó el premio Gálvez y fue publicada en 1924. Ese mismo año viajó a Londres para estudiar economía política, y posteriormente a París. También estuvo en Italia, España, Egipto y Palestina.

En 1942 Miguel Ángel Asturias fue elegido diputado en Guatemala y trabajó como embajador en distintos países sudamericanos. En 1954 se exilió y se instaló en París donde murió en 1974.

Considerado uno de los protagonistas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, Miguel Ángel Asturias fue precursor de la renovación de narrativa hispanoamericana y del realismo mágico por su experimentación con las estructuras y recursos formales en la narrativa. No en vano, su papel renovador e innovador fue reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1967.

Un aspecto indispensable en la obra de Miguel Ángel Asturias es la influencia que ejercieron en él tanto la cultura maya como la vida europea.

En su faceta de poeta lírico, según el estudioso de su obra Albízurez Palma, Miguel Ángel Asturias «ha dejado constancia de sus ricas posibilidades en variedad de creaciones, algunas de temas íntimos, otras vinculadas a temas folclóricos, otras políticos, otras con sugestiones mágicas, barrocas y de sorprendente fuerza imaginativa.».

El poema de Miguel Ángel Asturias que vamos a comentar es Guatemala (Cantata):

GUATEMALA (CANTATA)

¡Patria de las perfectas luces, tuya 
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta, 
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos 
espejos que tu mano acerca al cielo 
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda 
de verdes curvas imantando auroras, 
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas 
de pájaros, de flores, de silencio 
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña 
de tardes de oro y noches de luceros, 
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden 
de volcán a volcán verdes hamacas 
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa 
de paraíso en cáscara de luces, 
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga 
del pavoazul y el pájaro esmeralda, 
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos, 
el atel colilargo, los venados, 
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas 
del colibrí ligero, juego en voces 
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan 
no ser del oro verde que ambicionan 
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía 
por el plumaje de oro, cielo y sangre, 
proclamándote va su gritería…

¡Patria de las perfectas aves, libre 
vive el quetzal y encarcelado muere, 
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos 
de tu profundidad y ricas costas, 
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes 
que tuyas, júbilo del pueblo, gente 
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos 
de sonido, color, sabor, aroma, 
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto 
salado hoy, llanto en copa de amargura, 
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan 
con hambre de maíz sus pies desnudos, 
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!

En Guatemala (cantata), el Premio Nobel de Literatura (1967) Miguel Ángel Asturias se apoya en la añoranza sobre su tierra que se ve trasmutada a un presente de horror para proyectar un sentimiento de catastrofismo que, sin embargo, conjuga extrañamente con la belleza y la perfección natural de su país, Guatemala.

Se arma de la palabra como una sublimación, quizás de su infancia, para recordar lo que era su tierra, ahora totalmente hermosa solo en su memoria. En la estructura de su cantata se reconoce por un lado su amor y por otro su rabia.

El primero reflejado en sus emociones que se proyectan a través de la perfección natural de su país. La segunda, como una desintegración de la moral humana que afecta todo lo perfectamente bello. En un lado de su dualidad reconoce la armonía de la fauna y la flora, definiéndola en palabras como un paraíso terrenal. Por el otro, es un hombre que sufre en agonía y siente el dolor por la conducta de una oscuridad que tiene mucho poder.

Entonces, desde el principio deja en claro su conflicto. Un conflicto que es interno pero cuya causa se encuentra afuera. Allí principia la perturbación que luego se convertirá en rabia. Por ejemplo:

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

En la anterior estrofa se observa como el hombre que es, pues tiene la sensibilidad para aceptar su mundo tal cual existe. Sin embargo, en el tercer verso esa paz y tranquilidad que reconoce en su ambiente es interrumpida por el sufrimiento.

Miguel Ángel Asturias, dolor y sufrimiento

Guatemala (cantata) está escrita de forma que el poeta le habla a una segunda persona que es la patria. Sin embargo, un tercer personaje aparece para hacer llorar casas y calles, que por el luto que genera vuelve agridulce la pulpa del paraíso y que hace que el juego de voces del cenzontle y el colibrí ahora sea de protesta.

Miguel Ángel Asturias reconoce pues, que esta segunda persona, la patria, está sufriendo y él la entiende y busca empatizar con ella aunque por dentro él también este sintiendo mucho dolor. El poeta parece preguntarse: ¿Quién le pudo haber causado tanto daño a Guatemala? ¿Quién tiene tanto odio?

El contexto del poema parece estar impregnado para siempre por la época como un rasgo de su ADN, momento en el que comenzó guerra y destrucción. Asturias nunca fue ajeno a eso y el dolor que siente parece radicar en la llegada de una oscuridad que marchita el paraíso:

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

El poeta parece querer dejat algunas preguntas en suspendo: ¿Habrá esperanza? ¿Dejará de sufrir el hombre y su tierra? Mientras tanto, ambos ven huir a su gente.

Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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