Poetas de República Dominicana: Pedro Henríquez Ureña

Pedro Henríquez Ureña (1884-1946). República Dominicana

Pedro Henríquez Ureña nació el 29 de junio de 1884 en Santo Domingo, República Dominicana, y falleció en Buenos Aires, Argentina, el 11 de mayo de 1946. A los 14 años publicó una serie de poemas titulados Aquí Abajo. Estudió en Nueva York, La Habana y México, en donde permaneció gran parte de su vida.

Pedro Henríquez Ureña se especializó en la educación y se dedicó también al humanismo, ejerció la labor de docente universitario en Puebla. En su momento, el dictador Rafael Leónidas Trujillo le pidió ejercer como director de educación, una labor que no culminó debido a que realizó cátedras en las universidades de Buenos Aires y La Plata. Sin embargo, falleció en el tren que lo llevaría a esta última ciudad.

Su obra es de tipo moderno y con énfasis en la pureza del lenguaje, Pedro Henríquez Ureña era fanático de los poetas griegos, romanos y castellanos, cosa que influye notablemente en sus poemas. Fue hijo de la poeta Salomé Ureña de Henríquez. A continuación comentamos su poema Íntima:

ÍNTIMA

Desde el solar nativo
—el nido de los pálidos recuerdos,
la casa palpitante de memorias
que viven y se agitan como espectros—,
me llega tu palabra,
henchida de miríficos consuelos,
mensajera piadosa del terruño,
hasta el extraño techo—,
el techo que indolente me cobija,
mudo y escueto,
intacto por los fuegos de mis luchas,
intacto por las alas del ensueño.

En la isla, en lucha,
¡cuál sangra el corazón, cual llora el pecho!
¿Qué mucho que el postrado combatiente
destierre el sentimiento,
vulnerable talón que el dardo hiere,
y haga del estoicismo su remedio?


En la vida, en la lucha,
¡Cuán temprano sentí, lloré cuán presto!

¡Cuánto de penas sufre!
Solitario me encuentro,
sin patria, sin hogar, sin ilusiones,
-todas volaron con volar ligero-;
busco para las penas interiores
las aguas del Leteo,
y tiendo del espíritu la salas
al país irreal de invicto ensueño.

Todo cuanto fue amores,
luz de la edad y juveniles sueños,
yace entre los escombros del pasado,
apenas en las lindes del recuerdo.


Sobre esas ruinas la vista tiendo
con muda indiferencia.
No renace el extinto sentimiento
cual si el ansia de dulces efusiones
fuese muerta en el pecho.
El fatigado espíritu
no se enciende en la llama del deseo,
y contempla a través de las edades
como un campo vastísimo de hielo.


¡Ah! Que cuando resuena tu palabra
del letargo despierto,
y la nostalgia delator antiguo
dentro del alma siento.


¡Oh tu, la soñadora, la constante!
¡Oh tu, sacerdotisa del ensueño!
¿No sientes, bajo el cielo de la Paria
del ruiseñor parlero
cual se ha trocado el himno de esperanzas
por la canción macabrita de un cuervo?
¿No sientes que las vivas ilusiones,
la vieja tradición, el dulce sueño,
vuelan en el confuso torbellino
que azota el patrio suelo,
y hechos girones en la hoguera caen,
perecen de la patria en el incendio?


Que con tu fe radiante
que con tu amor perpetuo,
reconstruyes las muertas ilusiones
y guardas el altar de los recuerdos,
y en las frágiles notas de tus cartas
el alma envías del terruño entero!


En mi noche de amargo pesimismo
el instante aun espero
en que escuche, soñando,
tus palabras de nuevo
sobre las ruinas de la triste patria,
«sobre las ruinas del hogar deshecho».

Tema

El poema hace referencia a la situación que Pedro Henríquez Ureña vivió en la ciudad de Nueva York. Por aquel entonces, a principios del siglo XX, en Nueva York no existía el bilingüismo, por lo que pocas personas hablaban español. Además, narra cómo una persona hispanohablante en la gran manzana se ve abrumada por estar fuera de su país y alejado de su familia.

Estructura Externa

El poema Íntima combina versos octosílabos y endecasílabos. A diferencia del soneto o del romance, estos no poseen una rima perfecta. No obstante, la lírica del poema es sumamente rica y profunda, que otorga un mensaje claro por medio de una buena métrica poética.

Estructura Interna

Pedro Henríquez Ureña nos transmite los sentimientos de una persona que acaba de migrar a un país desconocido o diferente si se compara con el de nacimiento, más aún a principios del siglo XX, donde eran pocas las personas que toleraban a los extranjeros. En el verso “Solitario me encuentro, sin patria, sin hogar, sin ilusiones” se deja entrever este sentir.

Del mismo modo, a través del verso “Todo cuanto fue amores, luz de la edad y juveniles sueños” hace ver cómo Pedro Henríquez Ureña siente nostalgia de su nación de origen al vivir en un país distinto, y al chocar con la realidad de un mundo tan duro como el nuestro habiendo estado ilusionado con una realidad más generosa

Valoración

El poema Íntima es un excelente poema de Pedro Henríquez Ureña que nos narra cómo era migrar en el pasado, y es uno de los argumentos que sirven para refutar la idea generalizada que reza que en los siglos anteriores la sociedad era mejor, pues en la gran manzana de principios del siglo XX no se tenía la diversidad y la inclusión que tiene hoy.

Además, el poema expresa muy bien una reflexión que un potencial migrante debe hacer, y es la probabilidad de tener oportunidades de trabajo o de progreso en una nación diferente, en la que puede no haber tantas ventajas como podían parecerle a un esperanzado migrante.

Acerca de Jaime Molina

Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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