Vidas minúsculas de Pierre Michon: el biógrafo biografiado

Vidas minúsculas

Vidas minúsculas fue publicado en 1984 con escaso reconocimiento. Fue la primera obra del autor, en la cual ya hizo gala de las cualidades por las que destacaría en el futuro: aliento lírico, perspicacia y capacidad de amalgamar memoria y ficción. A lo largo de las ocho narraciones que componen este libro, Pierre Michon evoca con lirismo y minuciosidad algunas de las vivencias familiares que tuvieron un significado especial para él.

La búsqueda del yo

En Vidas minúsculas, Pierre Michon realiza una construcción de sí mismo a lo largo de los relatos y lo hace nutriéndose de las experiencias de otras personas, en ocasiones ligadas con él. Su objetivo es transmitir la idea de que las personas están hechas de historias, las cuales se fundamentan en los recuerdos de cada individuo y en sus experiencias. Estas historias no tienen por qué ser siempre propias, ya que la intención del autor es resaltar que cualquiera puede cruzarse con innumerables personas en la vida que le aportarán algo.

Así, el autor construye un relato de sí mismo a lo largo de ocho historias, las cuales ocupan el mismo número de capítulos. También deja claro a lo largo de las páginas lo costoso que fue para él encontrar su voz, ya que este libro fue publicado cuando el autor contaba ya con 39 años. Sin embargo, Pierre Michon consigue confeccionar un relato cargado de belleza lírica, repleto de metáforas y con una escritura que oscila entre lo frenético y la gracia más pura.

A  través de la vida de varios personajes, el narrador, un trasunto de Pierre Michon, nos habla de la vida que recuerda en el entorno rural en el que vivía, cómo le afectó el abandono de la figura paterna, cómo recuerda a sus abuelos, a los amigos del colegio, a los vecinos de una pequeña localidad en la que todo el mundo se conoce y se trata con cierta familiaridad. Y por último, como el narrador se inicia en la creación literaria como una forma de abordar una crisis personal y existencial, aunque estuviese convencido de que si había algo que estaba por completo fuera de su alcance y de sus posibilidades, era justamente la literatura.

También trata de hacer eternas a las personas a las que retrata en cada relato. Cada una de ellas está descrita con humildad y sencillez, pero a través de un vocabulario rico y preciso. No obstante, a veces el autor parece perder el hilo de la narración y se deja llevar por su lirismo, para goce y disfrute del lector. Vidas minúsculas es toda apuesta por la introspección y el conocimiento de uno mismo.

De hecho, no pocos expertos han querido ver una suerte de autobiografía, aunque este libro no pretende ser tal cosa. El intento de inmortalizar a las personas, familiares que llegaron a influenciar al autor, es más importantes que narrar su propia vida. En Vidas minúsculas, Pierre Michon se centra en lo real de cada historia, incluso de manera descarnada y cruel, a lo largo de cada relato.

Las personas retratadas tienen en común ser gentes de campo, personas sencillas y de vidas humildes, las cuales no están exentas de amarguras. Pierre Michon no duda en utilizar el lirismo y la metáfora para narrar los hechos que le suceden a cada persona, y con indudable maestría sobre el lenguaje logra una gran obra.

Vidas minúsculas es una obra en la que se puede encontrar sinceridad y humildad, pero también una gran profundidad que invita a releer la obra con el fin de conocer más al autor y su mente. Es una novela que requiere de cierto sosiego para disfrutar de su lectura, pues requiere un estado de concentración y reflexión para leerla sin ninguna prisa y captar todas su complejidad, pese a que su tamaño no supera las doscientas páginas. El dicho de que lo bueno viene en pequeñas dosis, se cumple en esta obra.

Quizás a algunos lectores se les antoje que el libro es un tanto denso, pero la prosa de Pierre Michon hay que leerla en pequeñas dosis, como si se tratara de un dulce o un postre. En definitiva, Vidas minúsculas es un libro que merece la pena paladear una y otra vez pero con calma. Descubrir cada rincón de esta obra lleva un tiempo, pero permite al lector embarcarse en un viaje único.

Sin duda, Vidas minúsculas fue un primer paso firme de Pierre Michon en el mundo de la literatura. Esta obra no dejará indiferente a sus lectores ya que logra despertar las sensibilidades de quienes decidan leerlo.

Vidas minúsculas. Pierre Michon. Anagrama.

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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