María, de Jorge Isaacs: el fin del idilio

Portada de María, de Jorge IsaacsHoy en día, María es una novela que para muchos lectores no pasaría de ser un mero folletín romántico pasado de moda. Para comprender esto en su contexto, hay que tener en cuenta que la novela data de 1867, es decir, una época en la que el romanticismo literario, aunque ya superado artísticamente, todavía poseía una influencia cercana en el tiempo. Sin embargo, considero que el interés y la calidad literaria de María permanecen vigentes, y que esta obra brilla con luz propia y todavía es capaz de generar intensas sensaciones en el lector. No en vano, un lector exigente y nada sospechoso como fue Jorge Luis Borges leyó en su día esta novela de Jorge Isaacs, cuando muchos críticos de la época ya la denostaban como una historia ingenua e ilegible. Sin embargo, Borges se quedó prendado del encanto de esta novela. Un extracto de la crítica que realizó en su momento en una revista argentina decía así:

La ‘María’ no es ilegible y Jorge Isaacs no era más romántico que nosotros. Puedo dar mi palabra de haber leído ayer sin dolor las 370 páginas que la integran, aligeradas por grabados al cinc. (…) Si al lector no le basta mi palabra, o quiere comprobar si esa virtud no ha sido agotada por mí, puede hacer él mismo la prueba, nada voluptuosa por cierto, pero tampoco ingrata.

El argumento de María es muy sencillo. Efraín, un adolescente hijo de un adinerado hacendado del Valle del Cauca, regresa a la hacienda familiar una vez que concluye sus estudios. Allí conocerá a María, su prima de quince años que ha sido adoptada por su familia, y se enamora de ella. Este amor tiene un proceso de gradación que pasa de un enamoramiento leve a una pasión arrebatadora. Las vicisitudes de los jóvenes para defender su amor forman el eje principal sobre el que va girando la trama. En la narración de la relación amorosa, Jorge Isaacs utiliza una serie de símbolos muy propios del romanticismo que marcan un mal augurio, como si la fuerza del destino impulsara a desfavorecer que el amor de los dos jóvenes pudiese cuajar. La aparición recurrente de un cuervo que circunda la hacienda, así como la fragilidad de María, serán algunas de esas señales inequívocas que anuncian al lector un final aciago.

La dolorosa separación de los jóvenes amantes se producirá cuando el padre de Efraín manda a su hijo a Inglaterra para estudiar medicina. Un año después, Efraín recibe una carta en la que le anuncian que su querida María está muy enferma. Pese a que el joven adelanta su regreso al domicilio familiar, cuando llega se encuentra con la triste noticia de que María ha muerto. Será su hermana Emma quien le narre los últimos días vividos por su amada, que siempre lo retuvo en su memoria hasta el último aliento.

La maestría de la novela se halla sobre todo en las páginas centrales que nos narran el idilio de los dos enamorados, mientras Efraín permanece en la hacienda. Con un ritmo pausado, Jorge Isaacs nos desvela, a través del personaje de Efraín como la voz narradora, los rituales de los enamorados, sus miradas cómplices llenas de sobreentendidos, y todo ese amor aparece además idealizado o sublimado por el paisaje, por la naturaleza desbordante del Valle del Cauca. Y ese detalle quizá sea uno de los aciertos literarios de la novela: la combinación del espíritu romántico impregnándolo con una dosis de realismo que combina el ambiente bucólico del inicio de la obra con momentos de amargura, dolor y trágicos desenlaces.

Con una prosa magnífica que llega en ocasiones a ser poética, María tiene un cierto estilo que recuerda a las descripciones de escritores costumbristas. De hecho, Jorge Isaacs fue el primer autor hispanoamericano en adoptar los modelos literarios que se estaban imponiendo en Europa. En este sentido, a lo largo del libro encontramos varios pasajes en los que Jorge Isaacs describe minuciosamente el mobiliario de una casa, la decoración o las vestimentas de las mujeres. Pero, además, y he aquí el verdadero leitmotiv de la narración, la historia de amor es una excusa para describir cómo era la sociedad colombiana en el último cuarto del siglo XIX. En su aspecto más realista, a través de las páginas de María , además de la historia de amor, existe una crítica social que no debe pasarse por alto.

La vigencia de este clásico de la literatura sigue intacta. Más de un siglo después de su edición, sigue siendo objeto de adaptaciones de todo tipo y, en cierta medida, supone el anticipo de la nueva novela hispanoamericana. El paso del tiempo ha trascendido a María desde una simplista catalogación como novela romántica a la primera obra moderna de la narrativa colombiana.

María. Jorge Isaacs. Biblioteca Edaf

Reseñas sobre literatura hispanoamericana en Cicutadry:

 

 

Acerca de Jaime Molina

Jaime Molina
Licenciado en Informática por la Universidad de Granada. Autor de las novelas cortas El pianista acompañante (2009, premio Rei en Jaume) y El fantasma de John Wayne (2011, premio Castillo- Puche) y las novelas Lejos del cielo (2011, premio Blasco Ibáñez), Una casa respetable (2013, premio Juan Valera), La Fundación 2.1 (2014) y Días para morir en el paraíso (2016).

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